Los partidos políticos deben contar de forma equitativa con los elementos necesarios para llevar a cabo sus actividades, procurando la eliminación del dispendio, no gastar los recursos públicos en salarios excesivos y derroche en gastos de representación de la alta burocracia.
Lo anterior lo manifestó la diputada Adriana Bustamante Castellanos, respecto de la reciente aprobación al recorte del 50 por ciento en el financiamiento público de los partidos políticos, por parte del Congreso Local.
Los institutos políticos necesitan tener acceso a fondos para poder desempeñar su papel en el proceso político, sin embargo, diversas investigaciones demuestran que una gran parte del electorado tiene la percepción de que estos están más preocupados por el dinero, que por representar los intereses de la sociedad.
Dijo que uno de los puntos más importantes para la preservación de todo modelo democrático, es el reforzamiento del sistema dispuesto para la regulación al financiamiento en materia política.
Enfatizó que la reforma aprobada busca limitar el dispendio, reivindicar la lucha contra las políticas que beneficiaban a unos pocos en contra de las carencias de la gran mayoría.
Las barreras sistémicas y legales se mantienen en todos los niveles y adoptan formas diferentes, incluidas las barreras culturales y patriarcales y los estereotipos de género.
Los factores que influyen en la participación de la mujer en la política cambian según los niveles de desarrollo socioeconómico, la cultura, educación, geografía y el tipo de sistema político.
Las mujeres que compiten por un cargo político también presentan diferencias importantes en cuanto a su estatus económico y social.
Por eso hay que reconocer que la actual ley electoral señala que para las actividades de formación, promoción y capacitación para el desarrollo de liderazgo político de mujeres e indígenas, los partidos políticos ejercerán anualmente un porcentaje de su presupuesto de forma transparente.
Con este tipo de reformas señaló que se busca construir un México democrático donde gobernar sea un servicio y no un negocio, con el fin de cambiar el régimen de corrupción, antidemocracia, injusticia e ilegalidad, que llevó al país a la decadencia por años expresada en la pérdida de valores, descomposición social y violencia.












