Recuerdan al “Quijote chiapaneco”, don Ruma

Con la intención de hacer un homenaje al trabajo periodístico de Romualdo Moguel Orantes y su proyecto manuscrito “La nueva estrella del Oriente”, se llevó a cabo un panel en el vestíbulo del Museo Regional de Chiapas.

Sarely Martínez, docente de tiempo completo en la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach); Violeta Pinto, poeta presidenta de la fundación Romualdo Moguel Orantes; Fanny López Jiménez, directora del Museo Regional; y Martha Elena Cruz Figueroa, quien luego de más de 30 años de servicio en la institución se despidió, participaron en un panel que recordó a un periodista que a la vez fue editor, director, imprenta y repartidor.

Nacido el 16 de julio de 1881, y fallecido a los 74 años y 11 meses de edad, dedicó los últimos 33 años de su vida a la labor periodística. En un tiempo en el que los periodistas eran personajes temidos por las arbitrariedades de sus afirmaciones, Romualdo Moguel Orantes resaltó por su honestidad y su locura.

Violenta Pinto resaltó que sus padecimientos mentales resultaban mas que evidentes. Fue incluso internado en la clínica psiquiátrica, pero después fue dado de alta. También por su peculiar forma de vestir (trajes holgados y sombreros) fue considerado como el loco del pueblo.

Sin embargo, a la par de la opinión general, también era considerado como un personaje peculiar y entrañable que mientras unas veces rozaba con lo genial, otras veces era comparado con Alonso Quijano.

Siempre dijo que su vocación era ser presidente de la República, porque decía que “no hay nadie que no diga que soy un hombre honrado y nadie puede decir lo contrario”, pero como no pudo serlo se dedicó a denunciar la corrupción.

En 1921 decidió participar en la contienda por la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez, en la cual ganó Álvaro Cancino, bisabuelo del poeta Enoch Cancino Casahonda. Todos aceptaron la derrota, excepto Romualdo quien a partir de ahí creó Partido Filosófico Político, y respaldado por éste volvió a contender por un puesto político, esta vez como senador, pero también perdió.

A partir de ahí fundó “La Nueva Estrella de Oriente”, para difundir la corrupción de la clase política, de quienes creía que le habían robado ambas elecciones, y a partir de entonces dedicó su vida al periodismo.

Varios ejemplares pueden encontrarse en casa particulares, colgando de alguna pared, mientras que otras pueden encontrarse en línea, recopiladas por la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach).

Su denuncia la hizo a través de un periódico manuscrito que era prácticamente ilegible, apenas se entendía en él el nombre del periódico, el número de edición, los titulares y el inicio; firmaba con seudónimos como el príncipe, el héroe, el ignoto; sólo escribía porque cuando le preguntaron que por qué no leía contestó que no le daría tiempo de escribir si también se dedicaba a leer.

Los ejemplares los escribía en papel estrasa, bond, de envolver y cebolla, que era su preferido, prácticamente lo hacía sobre cualquier cosa, los colores también variaban del rojo al azul, pasando por el verde y amarillo; el tamaño también difería de un ejemplar a otro, por lo que cada uno era único.

Cada día escribía al rededor de 15 ejemplares, excepto en sucesos extraordinarios como cuando hizo erupción el Popocatepetl, que escribió 100 ejemplares en un lapso de ocho horas.