El Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (Inehrm), en el marco del Día Mundial del Refugiado, recordó la apertura de Chiapas para cientos de personas oriundas de Guatemala en 1981, a razón de conflictos armados del país centroamericano.
Los investigadores Castillo M. y Toussaint, M. en su artículo “La frontera Sur de México: orígenes y desarrollo de la migración centroamericana. Cuadernos Intercambio sobre Centroamérica y el Caribe”, ubicó a la violencia como un producto de la pobreza estructural, lo que lleva a las familias a buscar refugio en otros países para salvar la vida, integridad y libertad.
La dictadura militar en Centroamérica fue distinguida como “las décadas del terror”, por su violencia y desplazamiento forzado ocurrido de 1970 a 1990. Aunque, los golpes de Estado y gobiernos autoritarios ya ocurrían desde principios del siglo XX, según el artículo “Violencia Y Juventud En Centroamérica (2000-2008)”, de Cerón, M.
El conflicto entre los gobiernos militares y las guerrillas desarticuló los vínculos sociales, creó una economía inestable y campañas de violencia. En esta etapa, la movilidad migratoria se vuelve inédita, con respuestas incongruentes de los países expulsores. Desde entonces, Belice, Costa Rica y México son consideradas como zonas de refugio.
En particular, México demostró “frivolidad hacia el área”, debido a su estrecha relación con Estados Unidos, a partir de ello, estableció los criterios actuales de seguridad nacional para el sureste y área fronteriza señaló Vilanueva, L. en su artículo “Revisión general de la política exterior mexicana y norteamericana frente al conflicto centroamericano 1977-1982”.
Violencia
El Salvador estimó la muerte violenta de una de cada cien personas por la dictadura, un aproximado de 40 mil asesinados, así mismo, se documentó el desplazamiento de miles de familias hacia el norte de la región. En segunda instancia, Honduras fue condicionado por su dependencia económica hacia Estados Unidos, generando así un descontento generalizado en la población por el intervencionismo.
En ambos casos, la información sobre las consecuencias de la violencia es limitada-











