Desde finales del año pasado la violencia digital, el tráfico de archivos con contenido íntimo o sexual, sin consentimiento, ya son un delito penal reconocido en la legislación, con penas de cuatro a seis años por compartir y hasta seis o nueve por comercializar.
Sobre esto, Aida Guadalupe Jiménez Sesma, presidenta de la Comisión de Juventud y Deporte del Congreso del Estado, señaló que muchos jóvenes no tienen el cuidado de poner candados a sus redes sociales, con el objetivo de ganar popularidad y tener más seguidores, pero eso los convierte en potenciales víctimas de violencia digital y, peor aún, de trata de personas.
“Este delito ha cobrado relevancia en los últimos meses bajo el contexto de la pandemia del coronavirus, toda vez que ante el confinamiento domiciliario recomendado por las autoridades sanitarias, niños, adolescentes y jóvenes han volcado la mayor parte de su tiempo en el uso de las redes sociales”, mencionó.
La diputada destacó que la violencia digital se da en muchos casos a causa de exparejas motivadas por el coraje de haber terminado la relación, que incurren en la publicación de imágenes íntimas. Aplica también cuando las fotografías o videos son utilizados como método de extorsión.
Desafortunadamente, dijo, las autoridades en la materia han detectado páginas en las que se difunden y comercializan fotografías íntimas, sin consentimiento de las mujeres, adolescentes y jóvenes.
Información publicada
En el caso de la trata de personas, se sabe que los delincuentes detectan a las víctimas por la información que publican en redes sociales como datos personales, fotografías y videos de sus familiares u hogares, y es cuando los contactan vía mensajes convirtiéndose en el principal gancho.
Otro delito que ya está tipificado y que también ha resurgido por la cuarentena es el “grooming”, cuando una persona adulta crea un perfil falso en redes sociales para contactar a menores de edad, ganarse su confianza y obtener datos personales e incluso imágenes y videos.
En los últimos años muchos padres han permitido que sus hijos utilicen aparatos electrónicos como teléfonos, tabletas y computadoras sin supervisión, con acceso a cualquier plataforma y sitio web.
La legisladora enfatizó que es necesario tener claro que toda información que se publique en internet, aunque se borre un minuto después, ya quedó en la red y cualquier persona puede hacer uso de esos datos.
La principal recomendación es conocer que existen candados en cada plataforma que limita que sólo nuestros amigos puedan ver una publicación o nuestros movimientos, también puede impedir que ellos la compartan y se vuelva más pública.
Sin embargo, a pesar de estas restricciones aún no se está a salvo de que los delincuentes ubiquen esa información y nos enganchen, por ello se debe tener precaución para no publicar cosas personales, sobre todo en el caso de los menores de edad.












