El investigador del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Luis Rodolfo Tovilla Aquino, explicó que las redes sociales están cambiando bruscamente las interacciones sociales de los individuos, provocando modificaciones en los comportamientos, frustraciones y depresión, además que su repentina intromisión en las comunidades indígenas de Chiapas está causando problemas familiares.
“El sujeto que está insertado en una realidad virtual no genera una conciencia de que hay una relación sin cuerpo”, reflexionó el psicólogo, agregando que al interactuar a través de la pantalla de un celular o de una computadora se están solventando las necesidades sociales humanas básicas.
Sin embargo, las personas se están relacionando como si se tratara de una realidad física, dándole importancia a determinados actos, “se le da like a una publicación o fotografía, si hago un comentario y no recibo interacciones, todas estas prácticas pueden generar frustraciones o ansiedad a los consumidores”, explicó.
Hace poco se cayeron todas las redes sociales de Facebook. ¿Qué pasa si le quitamos esa realidad a los individuos? —se le cuestionó.
“Al quitarse esa realidad virtual te encuentras a un sujeto amputado; es contradictorio, porque se trata de relaciones sin cuerpo, pero al quitarlas, pareciera que le quitaste una extremidad, genera estrés, ansiedad y en algunos casos, profunda depresión.
“Es curioso porque el individuo queda atrapado en una telaraña donde genera sus relaciones, tan fuertes que está predispuesto a dañar su imagen a través de lo que representa para él esta virtualidad”, sostuvo.
El también docente de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas ejemplificó con sus alumnos, quienes en aquel momento le comentaron que el día estaba muy aburrido; “es importante, ya que se están construyendo la idea de felicidad a través de la virtualidad”, resaltó.
Explicando que son las aplicaciones de Facebook, Instagram y WhatsApp las que más generan estas dinámicas.
Comunidades originarias, las más afectadas
Recalcó que se trabaja en una investigación sobre la introducción de las redes sociales y tecnologías de la información en las comunidades indígenas, donde se observó cómo se modifican y afectan las relaciones individuales y colectivas.
El maestro en Estudios Culturales explicó que a partir de la pandemia y como método de comunicación, comenzó una fuerte compra de dispositivos celulares, los cuales ofrecen el paquete completo de Facebook, Instagram y WhatsApp.
“Las personas de Nueva Palestina no tienen la culpa, ellas no necesitaban estas tecnologías acorde a su forma de vivir, los está volviendo consumidores, además de afectar su economía, pues aparte de comprar los dispositivos, tienen que comprar fichas de internet”, recalcó.
El doctorante dijo que existe una alta incidencia en problemas familiares, ya que hay comentarios por parte de los padres de familia sobre cómo los jóvenes “están quedando mensos porque ya no platican con los padres, o ya no salen al parque a convivir con sus amigos o a jugar futbol”, subrayó
Por último, recomendó “hacer conciencia: aprendamos a diferenciar la realidad física de la secundaria y tener momentos de introspección y reflexión sobre nuestros consumos”.












