Cada 28 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis; esta fecha busca que tanto médicos como la población en general redoblen esfuerzos para prevenir la enfermedad, así como tener un diagnóstico a tiempo para disminuir las cifras de decesos por el padecimiento.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hepatitis afecta a más de 400 millones de personas en el mundo; se estima que el 95 por ciento de las personas con hepatitis no saben que están infectadas.
En Chiapas, la Secretaría de Salud del Estado dio a conocer que el personal de la institución trabaja acorde a los lineamientos de la OMS bajo objetivos específicos como reducir la transmisión de las infecciones generadas por los virus de hepatitis y controlar el número de casos y la mortalidad mediante la mejora de la atención a quienes padecen esta patología.
El subdirector médico del Hospital “Dr. Jesús Gilberto Gómez Maza”, Salustio Nájera Hernández, informó que las unidades de salud se proporciona información a pacientes y familiares que acuden a los servicios, y a su vez se realizan las pruebas pertinentes a pacientes sospechosos, además de dar una atención médica oportuna.
Explicó que la infección por hepatitis es transmitida por un virus que puede clasificarse como A, B, C, D y E; además del proceso infeccioso que causa la presencia de cualquiera de estos virus, puede dar lugar a enfermedades crónicas como cirrosis y cáncer del hígado.
Mencionó que la hepatitis A y la E son causadas generalmente por la ingestión de agua o alimentos contaminados; y las hepatitis B, C y D se producen por transfusión de sangre o productos sanguíneos contaminados, por contacto sexual, entre otras vías.
Vías de transmisión
De ahí la importancia de conmemorar este día, señaló, para acrecentar el conocimiento en las vías de transmisión de estos virus; además de sensibilizar a la población en general sobre las complicaciones que podrían poner en riesgo la salud y la vida.
Por su parte, el médico Rome Albores, explicó que la hepatitis es la inflamación del hígado y es causada generalmente por una infección viral.
Agregó que el hígado es el filtro químico del organismo, por lo que dichos agentes virales lo infectan e inflaman; además de las ya conocidas, existen hepatitis químicas o medicamentosas.
“La más común es la A, digamos que la más benévola, hasta los años 70’s fue muy común pero ya hay más higiene y educación. Lo que nos espanta a los médicos es que antes le daba a los niños, y ahora también atendemos a adultos con esta enfermedad”, señaló.
En cambio, los tipos B, C y E se transmiten diferente, estos virus se transmiten por sangre, drogas intravenosas o por relaciones sexuales, y al padecer esta enfermedad no es recomendable confiarse, sino atenderse de inmediato.
“Primero se inflama el hígado; si es un virus que el organismo es capaz de vencer fácilmente, como el tipo A por ejemplo, entonces se recupera, pero si quedan fragmentos de ese virus y están dañando de manera continua a través de los meses, años o de manera intermitente, la recuperación del hígado se ve comprometida”, comentó.
Dijo que debido a que se forman cicatrices dentro del tejido hepático, mismas que pueden regenerarse o bien, formar nódulos, dando paso a la cirrosis o glándulas duras.
Sostuvo que una de las recomendaciones más trilladas en estos casos es la de comer muchos dulces, supuestamente, el dulce ayuda a regenerar el hígado y purificarlo, sin embargo no es así.
“Los niños en los 70’s estaban debilitados por la infección y porque no comían lo suficiente, entonces de pronto les daban algunas golosinas o dulces y el niño se sentía más energizado, pero no tiene nada que ver con que mejoraran o cambiaran la historia de la hepatitis”, señala.
Abundó que la hepatitis A y la E son causadas generalmente por la ingesta de agua o alimentos contaminados, mientras que las hepatitis B, C y D se producen por el contacto con humores corporales infectados.
En el caso de la hepatitis B, dijo, la transmisión de la madre al niño en el parto o de un miembro de la familia al niño, y también el contacto sexual.
“Aunque a veces es asintomática o se acompaña de pocos síntomas, la infección aguda puede manifestarse en forma de ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), orina oscura, cansancio intenso, náuseas, vómitos y dolor abdominal”, comentó.
Sostuvo que una de las formar para prevenir la enfermedad es la vacuna contra la hepatitis B puede prevenir la hepatitis B y sus consecuencias, incluyendo cáncer del hígado y cirrosis.












