Las vacantes laborales que se abren para personas con alguna discapacidad las ofrecen —en su mayoría— empresas foráneas, mientras que las locales tienen una reducida cultura de inclusión laboral para este sector por varios factores, a pesar de que existen beneficios fiscales por ello.
Gilberto Ruiz Cáceres, director de Fomento Económico del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, comentó que es importante que se comience a fortalecer esta cultura de inclusión laboral dentro de las empresas locales.
En las ferias que se han organizado por parte del área a su cargo, y que han encontrado la respuesta del sector privado, se han ofertado apenas 10, 15 o 20 vacantes, siendo el máximo que han logrado encontrar de 40 oportunidades, esto en la feria del empleo posterior a la pandemia.
Cuando se encuentran vacantes para personas con algún tipo de discapacidad, son empresas foráneas, medianas y grandes, que dentro de su estructura ya tienen desarrollado el enfoque de socialmente responsable, el cual abarca la inclusión.
Es muy importante que dentro de las políticas públicas esté la promoción dentro de las empresas del sector privado, pero también que estas puedan construir una cultura empresarial a favor de la inclusión de las personas con discapacidad.
Reto para las empresas pequeñas
Un factor reflejado en esa baja cultura de inclusión en las empresas locales es que casi el 90 % son micro y pequeñas, con plantillas laborales de 15 o menos empleados, operando con un capital reducido.
Eso dificulta afrontar los retos de la inclusión porque paralelamente conlleva invertir en infraestructura y capacitación para que las personas puedan trabajar de manera óptima, por eso cuando hay poco capital las empresas lo invierten en otras acciones.
Dentro de las ventajas que tiene la inclusión laboral de personas con discapacidad es que se eleva la competitividad de las empresas, debido a que se vuelve un elemento motivador y un estímulo para la integración de los trabajadores.
“Hay que destacar que al contratar a personas con discapacidad las empresas tienen estímulos fiscales; por ejemplo, deducir hasta el 100 % del Impuesto Sobre la Renta (ISR) de los ingresos de los trabajadores”.












