Reforma fiscal: poner el ejemplo

"El economista en jefe para México del Banco Mundial, Joost Draaisma, dice a El Universal que el país necesita tapar sus huecos fiscales, entre ellos los privilegios que todavía conservan sectores como los sindicatos y los partidos políticos. ¿Deberían estar exentos de pagar impuestos? No es un tema menor, pues si bien cobrar a dichos actores no resolverá el problema fiscal, sí sería enormemente simbólico en la meta de lograr un sistema tributario más justo y eficiente en beneficio de todos.

El estado de las finanzas públicas no está para más aplazamientos. Cada vez resulta más difícil repartir entre tantas manos el pequeño pastel presupuestario y la fuente de ingreso principal: el petróleo. Desde hace décadas la recaudación del país depende en más de 30 por ciento de lo que provee Pemex, situación que no podrá mantenerse en el futuro si miramos la cantidad de las reservas probadas de crudo que tenemos.

Se han hecho modificaciones hacendarias, pero los cambios han sido marginales y por tanto también su incidencia sobre las arcas del Estado. En los últimos años se han añadido: el nuevo Impuesto a Depósitos en Efectivo (IDE), el Impuesto Empresarial a Tasa Única, un incremento en la tasa de ISR de 28 a 30 por ciento, alza en el IVA de 15 a 16 por ciento, impuesto a las telecomunicaciones; a bebidas alcohólicas; a cigarros; a los artículos de lujo, entre otros. Suena a mucha recaudación. La realidad es que los parches tributarios distan de ser suficientes. La clase media asalariada sigue siendo la que prácticamente mantiene al resto del país.

Entre los partidos políticos pocos temas generan tanto escozor como la reforma fiscal pendiente. Todos se dicen conscientes de su necesidad pero llegada la hora argumentan ""falta de condiciones"" para concretarla. Este año -con varias elecciones en puerta, incluida la presidencial de 2012- no será la excepción. Quizá no sea posible para los legisladores conseguir una reforma fiscal profunda ante los demás retos que tienen en puerta como la reforma laboral. Sin embargo, en la discusión del tema -inevitable hacia fines de año- valdría la pena no descartar ninguna opción.

La eliminación de privilegios de sindicatos y partidos políticos no resolverá por sí misma la situación económica del país. No obstante, sería una muestra mínima de voluntad política y sensibilidad social que haría más factible la exigencia a otros sectores de seguir con el ejemplo.

Todos debemos contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a las arcas públicas. Ese es el principio fundamental de un sistema tributario equitativo, el cual aún no tenemos en este país. (El Universal)

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