En las calles, quienes se sienten aludidos y tocados por la iniciativa de reforma laboral enviada por el presidente Felipe Calderón al Poder Legislativo, han comenzado a movilizarse, por lo general en contra. Los sindicatos patronales, por su parte, vienen apareciendo en conferencias de prensa en las que también dan a conocer su postura frente a este tema que se ha colocado en el centro de la discusión en todos los lugares.
Tienen razón los actores que han comenzado a manifestarse en uno u otro sentido, aunque en verdad el destino de la reforma sólo está en las manos de los legisladores federales, no en las movilizaciones, ni en la presión social. Sin embargo, independientemente de lo que se dice en la calle y en los demás sitios, sería conveniente anclar la propia postura frente a esta iniciativa en la lectura punto por punto del documento, no en ediciones, versiones recortadas o interpretaciones.
Sirve lo anterior únicamente para tener información sólida de lo que tienen en las manos actualmente los legisladores en esta última llamada para tratar de actualizar el marco legal de un asunto tan importante y trascendente para millones de mexicanos que día a día se dedican a trabajar con esmero.
También sirve lo anterior para que no vengan interesados a desinformar o a deformar la opinión pública. Qué bueno que haya tanto interés, como pocas veces se ha visto en un tema, pues ciudadanos informados siempre estarán mejor.
Como en la edición anterior se dijo, han sido ya muchos los intentos que han quedado en eso, en este tema, por ello los legisladores federales están siendo conminados a concluir la parálisis legislativa.
Sin embargo, por lo que se ve, el proceso legislativo va avanzando aunque, según se atisba, la iniciativa no será aprobada tal y como la envió el presidente de la República pues al parecer, el voto libre, directo y secreto de los trabajadores para elegir a los dirigentes, el transparentar el registro de los sindicatos, reglamentos y contratos, rendición de cuentas y auditorías externas, habrían quedado fuera, entre otros.
Se dice que uno de los retos más grandes del presente y del futuro es acelerar el crecimiento económico, que se requieren cambios de fondo para crear más de un millón de empleos por año, y que la Ley Federal del Trabajo vigente por obsoleta se ha convertido en un freno. Bueno, pronto veremos qué es lo que sacaron adelante finalmente los legisladores quienes no obstante advierten que no pueden dejar contentos a todos.











