El año pasado, después de la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de acotar el fuero militar, las secretarías de la Defensa, de Gobernación y de la Marina reiteraron el compromiso de las Fuerzas Armadas y del Gobierno Federal de continuar su trabajo en beneficio de la sociedad mexicana coadyuvando con las áreas de seguridad del país con estricto apego a los principios y facultades constitucionales que les rigen.
En este tema, el pasado jueves se informaba que el Senado ha aprobado en comisiones la reforma al fuero militar, con la que se establece en el Artículo 58 del Código de Justicia Militar que serán competencia de las autoridades y tribunales civiles del orden federal, los delitos y violaciones a los derechos humanos cometidos por miembros de las Fuerzas Armadas en agravio de civiles.
Dicho cambio incluye por primera vez el derecho -de las víctimas de los abusos de militares- para impugnar la competencia de un juzgado y recurrir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Los miembros de las comisiones de Justicia y Estudios Legislativos determinaron continuar la elaboración de este dictamen que se presentará, según las mismas fuentes del Senado, a más tardar el martes al Pleno para su primera lectura; de esta manera no esperarán la iniciativa que de acuerdo con varias versiones, prepara el titular del Ejecutivo Federal sobre ese mismo tema. Con lo anterior, se canceló en la primera fase de la reforma cualquier posibilidad de que el juez que vea estos casos sea un militar en retiro.
Según el reporte dado a conocer ayer, dicho dictamen establece que no prescribirán, como lo propuso el presidente de la República en su primera iniciativa, los delitos cometidos por los militares, como genocidio y desaparición forzada.
Lo anterior envía un claro mensaje a quienes tienen la delicada tarea de combatir al violento crimen organizado, sin embargo, de salir adelante, son cambios que habrán de garantizar derechos inalienables de todo individuo. No podría ser de otra manera.
La ocasión es propicia para reiterar el reconocimiento a las Fuerzas Armadas del país, bajo cuya responsabilidad está ahora una de las tareas más difíciles de los últimos tiempos.











