Según explicó Sergei Lizama Ruíz, docente de la Escuela Bancaria y Comercial (EBC) Campus Chiapas, las reformas estructurales buscan contrarrestar efectos globales como el alza en el precio de los productos agropecuarios, el alto desempleo y la falta de productividad y competitividad de estas economías.
En este sentido, la linealidad de estructura implementada está logrando que el sureste mexicano tenga un nivel de competitividad similar al del norte y centro del país.
Por eso destaca la estrategia de la creación de zonas económicas especiales, haciéndolas competitivas y con el mismo dinamismo que se trabaja en el resto del territorio nacional.
De primera mano se puede observar la ampliación de una agroindustria competitiva, a un comercio más vasto, en donde no solamente el sureste mexicano depende del sector turístico y donde el Gobierno federal comienza a trabajar en otros sectores que parecen estar muy rezagados, como la agricultura, la agroindustria, y empezar a fomentar la instalación de industrias en esta zona.
Ya se cuentan con tres zonas económicas especiales, como el corredor que va desde Guerrero hasta Oaxaca, del Golfo de Tehuantepec hacia Veracruz, y de Veracruz hacia el Puerto Chiapas; estas zonas económicas de nueva creación tienen el objetivo de impulsar el desarrollo integral, y con esto se está consiguiendo elevar el grado de competitividad de estos estados, reveló el docente de la Escuela Bancaria y Comercial.
Actualmente, en la lista de productividad, Chiapas se encuentra en el puesto 23, y en el de competitividad en el puesto 28, al igual que otros estados del sureste. Pese a que el estado solo aporta el 2.3 por ciento al Producto Interno Bruto (PIB) nacional, estando por debajo de la media nacional, con este impulso productivo y competitivo se espera que logre aportar en promedio del 3.5 al 4 por ciento.
México ha sido el primer país en América Latina en implementar reformas estructurales ante los retos de la economía global, que incluyen las hacendarias, energéticas y de telecomunicaciones. Se espera que para el año 2020, que es el año estratégico de estas reformas, México suba de la posición 61 del ranking mundial, y se posicione en el puesto 35, lo que le convertiría en el primera de América Latina.











