Para lograr la igualdad legal de género se requiere una enérgica voluntad política y un esfuerzo concertado entre los gobiernos, la sociedad civil y las organizaciones internacionales, sin embargo, las reformas legales y regulatorias pueden servir como un catalizador importante para mejorar la vida de las mujeres, así como la de sus familias y comunidades, señala un estudio del Banco Mundial.
Afirma que alcanzar la igualdad de género no es un proceso a corto plazo; requiere una firme voluntad política y un esfuerzo concertado de los gobiernos, la sociedad civil y las organizaciones internacionales, entre otros, pero las reformas jurídicas pueden tener una función de base como primer paso importante.
El estudio señala que los derechos legales de la mujer son lo correcto y lo favorable desde una perspectiva económica, ya que cuando las mujeres logran movilizarse con mayor libertad, trabajar fuera del hogar y administrar activos, es más probable que se unan a la fuerza laboral.
En este sentido, la institución señala que el marco regulatorio para la participación económica de la mujer ha mejorado en los últimos dos años con 40 economías que implementaron 62 reformas, las cuales ayudarán a las mujeres, que significa la mitad de la población mundial a alcanzar su potencial y contribuir al crecimiento y desarrollo económico.
Sin embargo, pese a ello, los resultados son desiguales: las mujeres en muchos países tienen sólo una fracción de los derechos legales de los hombres, lo cual sigue frenando su desarrollo económico y social.
El estudio Mujer, Empresa y el Derecho de 2020, analiza 190 economías haciendo un seguimiento de cómo las leyes afectan a la mujer en diferentes etapas de su vida laboral, tomando en cuenta las leyes aplicables a la principal ciudad de negocios.
El estudio cubre diferentes reformas realizadas desde junio de 2017 hasta septiembre de 2019 en ocho áreas asociadas con el empoderamiento económico de la mujer.
En las áreas de Trabajo y Matrimonio también se dieron varias reformas, especialmente a través de la implementación de leyes que protegen a las mujeres contra la violencia. En los últimos dos años, ocho economías promulgaron por primera vez leyes en materia de violencia doméstica. Igualmente, siete economías adoptaron protecciones legales contra el acoso sexual en el trabajo.
En el área de Remuneración, 12 economías mejoraron sus leyes eliminando restricciones en las industrias, el tipo de empleo y las horas en que la mujer puede trabajar.
Aunque a nivel mundial, las reformas más populares tuvieron lugar en las áreas relacionadas con Parentalidad; 16 economías promulgaron cambios positivos. Dichas reformas incluyeron: el aumento en la licencia de maternidad remunerada establecida para las madres, la introducción de la licencia de paternidad remunerada y la prohibición del despido de empleadas embarazadas.
Este estudio nos ayuda a comprender cuándo las leyes facilitan o dificultan la participación de la mujer en la economía. Además, ha incentivado a los países a que se comprometan a iniciar reformas que eliminen las desigualdades entre los géneros.
La economista jefe del Grupo Banco Mundial, Pinelopi Koujianou Goldberg, señaló que alcanzar la igualdad va a tomar tiempo, pero también es alentador ver que todas las regiones han implementado mejoras. Esperamos que esta investigación continúe siendo una herramienta importante para informar sobre la formulación de políticas y nivelar el campo de juego para las mujeres.
Las ocho áreas analizadas por el índice están estructuradas conforme a la interacción que tiene la mujer con la ley a través de su carrera: Movilidad, Trabajo, Remuneración, Matrimonio, Parentalidad, Emprendimiento, Activos y Jubilación.
En el área de Parentalidad se necesitan reformas urgentes, debido a que este indicador obtuvo un promedio de sólo 53.9. Según el informe, en casi la mitad de las economías que ofrecen cualquier forma de licencia de maternidad remunerada y quien lleva esta carga es el empleador, lo cual genera mayores costos al contratar una mujer.
No obstante, la licencia de maternidad remunerada puede ayudar a retener a la empleada en su puesto laboral, reducir el costo de rotación y mejorar la productividad. Según el estudio, estos beneficios a largo plazo podrían sopesar cualquier otro tipo de costo a corto plazo para los empleadores.
Este resultado no llama la atención, ya que la discriminación en el ámbito jurídico es sólo una de las muchas fuentes de desigualdad de género. La aprobación de leyes más apropiadas no garantiza que estas se cumplan, especialmente en países con normas sociales que impiden que las mujeres participen en la economía formal.
En nuestro informe analizamos si al mejorar el tratamiento jurídico de las mujeres se han observado resultados más equitativos en el mercado laboral. Las estimaciones del panel basadas en los datos de Mujer, empresa y el derecho muestran varias correlaciones alentadoras: nivelar las condiciones jurídicas entre hombres y mujeres se asocia con una mayor participación de las mujeres en la fuerza laboral, una reducción de la brecha salarial entre los dos sexos y una menor segregación ocupacional.












