Las autoridades estatales de Chiapas intensificaron las acciones para prevenir el suicidio, luego de identificar que los principales factores asociados son problemas de salud mental, desintegración familiar y consumo de alcohol y drogas, informó el fiscal general Jorge Luis Llaven Abarca.
En entrevista, el funcionario explicó que la Fiscalía General del Estado (FGE) da seguimiento a diversas conductas violentas —entre ellas el suicidio— como parte de la estrategia de la Mesa de Paz “Prevenir para el Buen Vivir”. Precisó no obstante que el suicidio no está tipificado como delito.
Depresión
Llaven Abarca señaló que este fenómeno ocurre en la mayoría de los casos, al interior de los hogares y que se relaciona con factores de riesgo, sobre todo la depresión y la desintegración familiar. “Creo que eso es muy importante, el tema de la depresión y el tema de la desintegración familiar”, expresó.
El consumo de sustancias, en especial alcohol y drogas, también aparece de forma recurrente en los casos que analizan las autoridades, por lo que llamó a reforzar la prevención entre niñas, niños y jóvenes.
De acuerdo con las estadísticas que citó, 80 % de los suicidios corresponde a varones y 20 % a mujeres, lo que pone en el foco a la población masculina. Sobre los mecanismos más frecuentes, mencionó el ahorcamiento, la intoxicación por consumo de sustancias y, en tercer lugar, el uso de armas de fuego.
Salud pública
Frente a este panorama, el fiscal subrayó que el problema debe abordarse desde la prevención y la salud pública, sobre todo entre los jóvenes, y no solo a partir de los hechos consumados.
Indicó que la FGE trabaja de manera coordinada con la Secretaría de Salud y la Secretaría de Educación mediante la Comisión Estatal para Prevenir el Suicidio, presidida por el titular de Salud y en la que participan varias dependencias. “Es importante trabajar mucho en el tema de la salud mental, en los jóvenes principalmente”, enfatizó.
Para Llaven Abarca, la prevención exige atender las causas que pueden llevar a una persona a intentar quitarse la vida, por lo que las acciones institucionales deben centrarse en la salud mental, la integración familiar y la prevención del consumo de sustancias.
Con ello, las autoridades buscan que la atención al suicidio no se limite a la respuesta posterior a los hechos, sino que permita identificar oportunamente los factores de riesgo y fortalecer las redes de apoyo, en especial entre adolescentes y jóvenes.












