Por primera vez en la historia, el río Suchiate es navegado por lanchas de la Secretaría de Marina-Armada de México que conjuntamente con personal de la Policía Federal y el Instituto Nacional de Migración han fortalecido la vigilancia en la frontera sur, previniendo nuevas avalanchas de migrantes centroamericanos.
En Tecún Umán, la Iglesia Católica, reporta la presencia de al menos mil 600 centroamericanos que esperan la llegada de más personas para intentar cruzar hacia territorio mexicano, igual como lo hicieron miles en una caravana que ya está en Tapanatepec, Oaxaca.
Sobre el afluente que sirve de línea divisoria entre México y Guatemala no se ha detenido el paso de mercancías en balsas y toda persona que ingresa por ese medio procedente de Guatemala es requerida por personal migratorio que solicita documentación de identidad; los periodistas que documentan el éxodo no se salvan de la verificación.
A pesar de que la corriente y la profundidad del caudal ha ido en descenso, el personal naval realiza el patrullaje utilizando lanchas tipo Zodiac Mil-Pro, Polaroid e Imensa, incluso con motores de 25 caballos de fuerza.
Son decenas de elementos navales, federales y migratorios que se ubican en las márgenes del río Suchiate; sobre el bordo realizan la vigilancia y a pesar de ello, el tráfico de mercaderías continúa, así como el ir y venir de personas, pero son sometidas a revisión en sus documentos y quien no los porta, es subido a unidades del INM que les inicia un proceso administrativo.
“Mejor regrésate, si no te vamos a detener y llevar a una estación migratoria”, le dice un agente a un guatemalteco que no porta su Tarjeta de Visitante Regional (TVR), aunque este explica que solamente va a Ciudad Hidalgo a visitar a un familiar.
Sobre el puente internacional “Rodolfo Robles” que durante ocho días estuvo abarrotado de migrantes que solicitaban su ingreso legal a territorio mexicano ya no se observa a nadie, los pocos que quedaban se concentraron en el parque central de la población fronteriza guatemalteca de Tecún Umán.
En tanto, por la garita aduanal y migratoria mexicana permanece cerrado el cruce de personas y vehículos de un lado a otro. Ahora toda persona que quiera pasar a Guatemala o a México lo hace en balsa, pagando diez quetzales -25 pesos- por ello.
Migrantes
Las autoridades mexicanas temen nuevas migraciones masivas de centroamericanos. En Tecún Umán hay cientos de ellos que son apoyados por las autoridades y la iglesia católica que este sábado entregó mil 600 raciones de alimentos.
En su mayoría son hondureños, pero también hay salvadoreños y nicaragüenses que buscan el “sueño americano”, y quieren hacer lo mismo que la primera caravana compuesta por más de siete mil personas entre hombres, mujeres y niños que llegó a Tapanatepec, Oaxaca.
Personal de la Policía Federal trató de detener el paso de esta en los límites de Chiapas con Oaxaca, pero no lo logró. Los migrantes siguieron su camino












