Regalos tenidos de sangre

Los Reyes Magos y Santaclós también son culpables por los asesinatos, robos y la pérdida de empleos que sufren ciudadanos como usted.

Si ellos tienen en mente comprarle a su hijo o hija un celular en el tianguis más próximo a su casa, será mejor que les diga que lo piensen dos veces. Es posible que sea el mismo aparato por el que mataron el pasado 24 de octubre al joven Luis Miguel Sánchez Acosta, de 17 anos, quien se negó a entregar el teléfono móvil -por el que había ahorrado durante meses- mientras esperaba el autobús a las afueras de su escuela. Mil 353 millones de pesos obtuvo el ambulantaje en el Día de Reyes pasado por la venta de juguetes robados, piratas, hechizos o de contrabando, principalmente de procedencia china, advierte la Cámara Nacional de Comercio en Pequeno (Canacope). Fueron los Reyes Magos y Santaclós quienes lo permitieron.

Los ciudadanos comunes también comparten la culpa porque el círculo vicioso de esta industria no se limita a los presentes navidenos. Autopartes, relojes, alhajas, teléfonos celulares, electrodomésticos... la lista es interminable.

Algunos se ganan la vida de forma honrada en la venta informal, sin abastecerse de la delincuencia o el tráfico de mercancías. Infortunadamente el consumidor no tiene forma de saber si la procedencia es lícita o no, por lo cual siempre existe el riesgo de comprar regalos tenidos de sangre en las redes del ambulantaje.

El poder adquisitivo del grueso de las familias mexicanas no da para comprar artículos de marcas prestigiosas, lo sabemos; por eso no se puede eliminar el comercio informal.

Aquí no se critica que una persona se instale en los espacios públicos para mantenerse y ofrecer a otras personas de escasos recursos enseres de otro modo incosteables. Lo grave es que esos artículos se obtengan a costa del empleo, en el caso del contrabando, o la vida, en cuanto a los robos con o sin violencia, de otros mexicanos. Inaceptable por donde se le mire, ni siquiera la pobreza lo justifica.

Es hora de que las autoridades hagan más que sólo reubicar a esos comerciantes y eludir el problema de fondo con permisos especiales o temporales para que se establezcan en mercados y bazares. Lo bonito de las calles y la vialidad es lo de menos, la seguridad y el trabajo de quienes se ganan la vida de forma honrada es lo que importa.

Mucho hay que reclamarles, asimismo a esas autoridades por la indefensión de todos los ciudadanos, por los secuestros, las extorsiones, los robos. Pero apostarle al endurecimiento de las penas y al aumento de los policías en la calle es la manera difícil de atajar el flagelo.

El narcotráfico es paradigmático en ese sentido: no importan cuántos operativos policíacos se realicen y efectivos militares sean apostados; si el consumo persiste y no se toman medidas preventivas, el tráfico de drogas sobrevivirá, al igual que las muertes producidas por su causa.

La industria del crimen no se financia sola, requiere de víctimas y compradores para cerrar el círculo. zDesea seguir alimentándola? Compre sus regalos en cualquier parte. Otro joven como Luis Miguel Sánchez será noticia para ofrecerle a usted precios de ganga. (El Universal).