Reglamento permisivo y corrupción, grandes retos

Carlos Enrique Esquina Cancino, director de Tránsito Municipal. Óscar León / CP
Carlos Enrique Esquina Cancino, director de Tránsito Municipal. Óscar León / CP

Tuxtla Gutiérrez es una urbe con importante expansión territorial en los últimos años, por lo cual las acciones de salvaguarda de la integridad de sus habitantes se ha tornado en un tema de carácter imperioso para las autoridades municipales.

Carlos Enrique Esquinca Cancino, director de Tránsito Municipal, señala varios aspectos que perjudican el desarrollo en materia de vialidad, entre los cuales destaca la corrupción, la falta de cultura vial por parte tanto de conductores, motociclistas, ciclistas y peatones, además de un Reglamento de Tránsito bastante permisivo el cual no facilita corregir las faltas.

En el tema de corrupción, el primer paso para frenarla en esta dependencia fue retirar la responsabilidad de expedir licencias a Tránsito del Estado, otorgándola a Hacienda.

La corrupción se caracteriza por ser una práctica común entre oficiales y ciudadanos. Los oficiales que acceden al soborno o lo solicitan, y por parte de los conductores que lo ofrecen.

En cuanto a al primer escenario, Esquinca Cancino señala que la Secretaría a su cargo ha trabajado por reclutar a oficiales que laboren acorde a la ley, además de capacitarlos para generar una conciencia ética. Aunado a esto, a los oficiales que vigilan la seguridad vial de la capital, se le ha brindado diferentes garantías como seguro de vida, becas para sus hijos, y seguro de gastos médicos.

Esto, además de asegurar su bienestar para que los oficiales no se vean orillados a comulgar con prácticas corruptas. Sin embargo, en cuanto a los ciudadanos, no se puede hacer más que invitarlos a no ofrecer sobornos, esperando se genere una conciencia ética acompañada de cultura vial en la cual se respete el reglamento.

Solo en Tuxtla Gutiérrez, se encuentran registrados alrededor de 140 mil automóviles, es decir que más de 100 mil vehículos circulan por nuestra capital diariamente entre particulares y los que ofrecen servicio de transporte público.

Además, diariamente ingresan a la capital alrededor de 8 mil vehículos foráneos. Lo cual ya ha comenzado a reflejarse, aunque no de manera alarmante, en cuestiones ambientales.

Al cuestionar al director sobre si se ha pensado en llevar a cabo en Tuxtla un proyecto que emule al Hoy No Circula, manifestó que definitivamente no se trata de una solución viable para una ciudad como la nuestra, asimismo, no sería posible introducir tal proyecto de manera tan intempestiva y habría que preparar a una sociedad en la cual confía, sepa advertir un latente daño ambiental e irreversible.

El proyecto Hoy no Circula se trata de una cuestión ambiental más que de la densidad del tránsito, acotó.

Por otro lado, el alto grado de permisividad en el reglamento no ayuda a que los conductores infractores escarmienten, ni ciclistas o motociclistas. En cuanto a ciclistas, no existe en sí un reglamento que los regule, invadiendo estos espacios prohibidos como los libramientos o aceras y el menospreciar el uso de protección como el casco, situación que se presenta de igual forma en los motociclistas.

Estos últimos también generan gran cantidad de infracciones debido a su negligente conducta. En general, la baja cultura y educación en materia de vialidad es un gran problema, puesto que automovilistas invaden los espacios que no les corresponden, incitando a que ciclistas y motociclistas hagan lo mismo, dejando en desventaja al peatón, el cual irónicamente, en el reglamento se encuentra como el de mayor prioridad, seguido por los ciclistas: “Nadie sigue las reglas”, apuntó Esquinca Cancino.

Las acciones que lleva a cabo la Dirección de Tránsito y Vialidad Municipal se han intensificado para corregir todas las faltas, y el resultado se ha reflejado como en la disminución de accidentes de transito ocasionado por el abuso del alcohol gracias al alcoholímetro y el debilitamiento de la corrupción, todo esto de manera insuficiente pues no se trata solo de aumentar las reglas y ser más estrictos, los ciudadanos, todos ellos (conductores, ciclistas, motociclistas y peatones) deben cooperar para mejorar una situación que después de todo es para su beneficio.