El pequeño Gibrán Angelo solo jugaba al “regreso a clases”. Los profesores y autoridades lo hicieron un tiempo también, pero ya no. Llegó la hora del retorno a las aulas.
Anselmo, el único intendente de la Escuela Primaria Salvador Urbina, en la colonia Paseo del Bosque, fue notificado apenas ayer domingo 18 de septiembre de la resolución.
Estaba de “vacaciones”. “Me llamaron diciendo que viniera a poner en orden todo porque mañana lunes comienzan las clases”, dice apurado.
Es mediodía. Ya barrió las innumerables hojas de laurel que la lluvia del viernes tiró. Sostiene una botella de cloro en la mano derecha. Se dirige al baño cuando brevemente se detiene, mira al reportero, señala la cartulina en la entrada que indica el retorno esperado por millones, rechazado por miles.
Anselmo se enjuga el sudor con la manga de su camisa sucia y sigue su jornada. Es el único intendente. Toda la “talacha” la hace él en esa escuela.
Cerca de allí, el pequeño Gibrán Angelo observa a su mamá y a sus hermanos atareados. No es normal. Ya no juegan con él como antes. Algo no está bien.
Mamá corre al mercado y a la tienda por despensa semanal. Compra lo que sus hijos de secundaria, primaria y preescolar llevarán para el desayuno.
También fue a la papelería. Los hermanos de Gibrán alistan uniformes y mochilas.
Apenas el jueves por la tarde noche, Gibrán, de tan solo dos años, se echó la mochila de color verde al hombro. Es de su hermana Gregsalia Amisaday, que va a la primaria. Se la obsequió el Gobierno del Estado.
El pequeño sólo jugaba. Nada supo él de los conflictos de intereses entre la CNTE, SNTE y Gobierno Federal.
Nada sabía de la psicosis por el temido y nunca realizado desalojo policiaco.
Tampoco se enteró de las pasiones desbordadas, los daños a terceros, vías tapadas, comercios en quiebra.
Cuando se echó la mochila al hombro, nunca imaginó que vaticinaba el regreso a clases, anunciado más tarde y confirmado por el plantón levantado al día siguiente. Gibrán solo jugaba.
Ahora sufre porque sus hermanos ya no juegan con él.
Como Gregsalia, hermana de Gibrán, hoy lunes regresan a clases un millón 776 mil 630 alumnos en la entidad chiapaneca. Y no es juego.











