La inocuidad en el campo se basa en diversos factores, como la higiene, identificación de peligros de contaminación y prevenirlos, documentos y procedimientos de registro, emplear adecuadamente insumos agrícolas, capacitación de todos los involucrados en la producción e instalaciones necesarias.
Jesús Ávila Julio, jefe del Departamento de Buenas Prácticas Agrícolas del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), comentó que producir con inocuidad agroalimentaria es una razón de salud pública, es decir que ayuda a no afectar la salud del consumidor, ya que espera que las frutas y hortalizas no estén contaminadas. Esto va de la mano con que es un requisito de los mercados.
Comercializadores y distribuidores establecen como requisito que sus proveedores apliquen medidas preventivas en la producción para proteger a sus compradores. Muchos aplican estándares de calidad muy rigurosos para evitar vender alimentos contaminados.
También hay regulaciones hechas por autoridades en la materia, que establecen mediante leyes los requisitos y procedimientos que se deben cumplir para la libre comercialización e ingreso de los productos para proteger a la población. La responsabilidad para producir y vender con inocuidad es del productor y el exportador.
Existe todo un marco jurídico sobre la producción agroalimentaria, como la Ley federal de sanidad animal, Ley federal de sanidad vegetal, Ley de productos orgánicos, Ley general de pesca y acuacultura sustentables; además hay 63 normas oficiales mexicanas y 349 acuerdos firmados.
La inocuidad alimentaria en México recae en dos instituciones: la Secretaría de Agricultura y la Secretaría de Salud, ambas dependencias con sus órganos desconcentrados que son el Senasica y la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), respectivamente.
El Senasica se encarga de promover un conjunto de medidas higiénico-sanitarias mínimas que se realizan en el sitio de producción primaria de vegetales para asegurar que se minimiza la posibilidad de contaminación física, química y microbiológica de un vegetal o producto fresco.
También operan con sistemas de reducción de riesgos de contaminación en la producción primaria de vegetales, que son medidas y procedimientos establecidos por la Secretaría de Agricultura en normas oficiales mexicanas y demás disposiciones legales, aplicables para garantizar que durante el proceso de producción primaria los vegetales obtienen óptimas condiciones sanitarias.












