Regular redes sociales: el gran reto gubernamental

No se trata de limitar el uso de la tecnología, sino cuidar la salud de la comunidad estudiantil, impulsar el aprendizaje y promover la convivencia
No se trata de limitar el uso de la tecnología, sino cuidar la salud de la comunidad estudiantil, impulsar el aprendizaje y promover la convivencia

En los últimos años se ha registrado un aumento en el consumo de dispositivos móviles por parte de menores de 12 años. Especialistas han advertido que esto podría generar un problema a corto y mediano plazo en la salud de las personas. En algunos estados del país, en los niveles de educación básica, el uso de teléfonos celulares está prohibido en el horario de clases.

Ahora el Gobierno de México, que encabeza Claudia Sheinbaum Pardo, pretende que haya una regulación tanto en el uso de celulares como el de las redes sociales para beneficiar a la niñez y juventud del país.

No se trata de limitar el uso de la tecnología: más bien, cuidar la salud de la comunidad estudiantil, impulsar el aprendizaje y promover la convivencia entre todos.

La idea es reducir el uso de contenido violento, que las familias participen en la supervisión del material que miran sus hijos e hijas, proteger datos personales y verificar las edades para contar con plataformas digitales.

Por eso el Gobierno de México abrió el tema al debate, y en diversas partes del país se están generando foros en el que estarán participando especialistas en el tema, las autoridades y también las familias. Por ahora no hay redactada ninguna reforma, hacia allá va el camino.

Posturas en Chiapas

Para Hugo Campos, director de Educación Básica de la Secretaría de Educación del Estado de Chiapas, la propuesta federal da para un debate necesario. Coincidió en señalar que el uso excesivo de los dispositivos genera problemas de salud; y en la parte emocional, también induce a la falta de atención en clases.

Se tienen reportes, dijo, de diversos chats donde ocurren algunos tipos de bullying, copias de tareas y utilización de la Inteligencia Artificial, por lo que es importante analizar el tema propuesto a nivel nacional.

Algunas estadísticas muestran que los menores pasan hasta siete horas diarias frente a la pantalla, dicha situación plantea la necesidad de que también el tema se pueda regular desde casa.

Hugo Campos comentó que iniciaron los diálogos entre madres, padres, docentes y personas expertas, para buscar una ruta que permita consolidar infancias y juventudes saludables, tanto en México como en Chiapas.

En su opinión, ninguna tecnología es mala, incluso los celulares en jóvenes escolares es utilizado para coordinar tareas o comunicarse con sus padres, lo ideal es tener la conciencia para regularlo y aplicarlo en actividades de beneficio.

Algunas prohibiciones en instituciones

La idea de regular el uso de los celulares en Chiapas no ha pasado desapercibido. Por eso Salvador Pérez González, director de la escuela primaria Juan Benavides de Tuxtla Gutiérrez, comentó que uno de los puntos que más recalcan a los padres y madres de familia es que está prohibido que las y los estudiantes ingresen teléfonos celulares y tabletas electrónicas en ese plantel.

El objetivo es evitar distracciones, consulta de contenido inadecuado, grabaciones o fotos no autorizadas. Hasta ahora es una regla que ha sido respetada por toda la comunidad de padres y madres, sin ningún tipo de incidentes.

En lo que respecta a la escuela, las niñas y niños no pueden utilizar estos aparatos. Incluso, para garantizar la seguridad y que nadie rompa la regla no cuentan con internet inalámbrico abierto: sin embargo, en casa toda la responsabilidad recae en las madres y padres.

El director mencionó que las y los docentes dejan tareas extraescolares que consisten en investigar por internet, pero especifican en qué plataformas o páginas, y lo comunican con los padres y madres para que estén enterados.

Cada año recuerdan el reglamento a cada padre, madre y tutor, quienes lo deben entregar con su debida firma de enterados al momento de las inscripciones.

Pérez González indicó que las regulaciones que busca establecer el Gobierno Federal para el uso de celulares y plataformas digitales en menores de edad tendrán un impacto positivo en estas generaciones; actualmente es muy fácil que las niñas y niños consulten contenidos inapropiados para su edad en la red.

Como docentes consideran que el internet ofrece muchas ventajas, pero también desventajas para ciertos sectores, por lo que es necesario establecer una regulación.

La opinión de especialistas

El uso de teléfonos celulares y otros dispositivos tecnológicos se ha convertido en parte de la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes. La discusión no debe centrarse solo en si deben utilizar estos aparatos, más bien, podría ser por cuánto tiempo, con qué propósito y bajo qué condiciones.

La pediatra Claudia Álvarez Espinoza explicó que uno de los principales errores de madres y padres es utilizar el celular como una herramienta para mantener ocupados a sus hijos mientras realizan otras actividades, sin considerar los efectos que puede tener el uso prolongado.

El tiempo, dijo, no es el único factor que debe considerarse. También es necesario analizar el propósito y el contexto. El celular puede emplearse para realizar actividades escolares, investigar información o cumplir con tareas, pero estos usos deben alternarse con actividades físicas, descanso e interacción social.

En una sociedad donde los dispositivos digitales forman parte de la educación, la comunicación y la convivencia, prohibir completamente su uso puede generar otro tipo de dificultades.

Incluso, señaló la especialista, un menor que no tiene acceso a determinados contenidos tecnológicos puede sentirse excluido cuando sus compañeros de escuela hablan sobre esos temas.

Por ello, la alternativa es acompañar y regular, en lugar de prohibir. “Niñas, niños y adolescentes deben aprender a utilizar la tecnología de manera responsable, con límites claros y acompañamiento de los adultos”, dijo.

El celular para distracción y entretener

En el vaivén de una puerta de una tienda OXXO en Tuxtla Gutiérrez, un niño está en su teléfono con pulgares que se mueven con una velocidad que delata años de práctica. No levanta la vista, no ven a los transeúntes, él está en otro lado.

La escena se repite en varios puntos del centro. Frente a la Catedral, en la Avenida Central, frente al Congreso del Estado donde quiera que haya un niño ofreciendo dulces y cigarros, hay un teléfono encendido.

Muchos no estudian pero aprendieron a hacer cuentas antes que conocer las tablas de multiplicar. Los que, entre venta y venta, encuentran en el celular un refugio para pasar el tiempo mientras trabajan.

Lo que ocurre en esas pantallas no es inocente. Es el llamado “scroll infinito”, esa función que elimina el punto de parada natural, que no tiene fin, que mantiene enganchado el cerebro en una promesa constante de algo interesante más abajo.

El programador que lo inventó, Aza Raskin, ha dicho públicamente que lamenta haberlo creado. Hoy, ese invento atrapa también a las infancias más vulnerables de Chiapas.

Sin supervisión

Lo que llama la atención no es que los niños usen celulares. Es que lo hacen sin la presencia de un adulto que ponga un alto. Estas infancias permanecen horas enteras con los ojos fijos en la pantalla. Juegan Free Fire o PUBG. Ven videos en TikTok. Deslizan. Deslizan. Deslizan. Sin que nadie les diga que ya es suficiente.

Muchas infancias no tienen un cuarto propio con wifi. No tienen padres que puedan monitorear su actividad en línea. Su celular no es un lujo, es, en muchos casos, su única pertenencia. Y también su única ventana al mundo.

¿Es malo el scroll infinito?

El consumo desmedido de redes sociales mediante la función de desplazamiento continuo, también es conocida como “scroll infinito”, factor de riesgo para la seguridad digital y la salud mental, especialmente entre menores de edad.

La Guardia Estatal Cibernética de Chiapas, ha señalado esta práctica como un fenómeno que requiere atención preventiva en espacios educativos.

El scroll infinito opera a partir de algoritmos que registran los intereses, tiempos de conexión y temáticas preferentes de cada usuario.

Esta retroalimentación constante prolonga la permanencia en plataformas como Facebook, TikTok o Instagram, sin que el usuario perciba el paso del tiempo.

Esta conducta se vuelve rutinaria y afecta el rendimiento escolar, las horas de sueño y la participación en otras actividades cotidianas, tanto en jóvenes como en adultos.

Peligro

Esta práctica también es aprovechada por delincuentes mediante publicidades, basada en los hábitos de navegación que puede redirigir a sitios que solicitan datos personales, información bancaria o promociones falsas, para cometer fraudes.

Se ha detectado que en TikTok aparecen con frecuencia videos que promueven conductas asociadas a actividades ilícitas, mediante la difusión de música con temáticas de narcocultura y estilos de vida basados en lujos y apariencias.

La Guardia Estatal Cibernética subrayó la relevancia del entorno familiar como primer filtro de protección, recomendó a padres y madres supervisar los contenidos que consumen sus hijos e hijas, así como fomentar el uso consciente de las redes sociales.

Legislación local

La diputada local por Movimiento Ciudadano, Andrea Negrón, se pronunció a favor de privilegiar la regulación por encima de la prohibición o censura, y llamó a que el debate sea abierto, incluyente y basado en evidencia científica y pedagógica.

Si bien la protección de las infancias es un tema de suma importancia que debe estar en la agenda pública, cualquier medida restrictiva debe ser analizada con profundidad para no vulnerar derechos fundamentales.

“Creo que la protección hacia las infancias es sumamente importante, creo que es un tema del que debemos estar poniendo sobre la mesa. Sin embargo, creo que esto es un debate que se debe aperturar al diálogo, a la escucha de especialistas, de padres de familias, de psicólogos”, expresó.

La diputada hizo un llamado a que los foros anunciados —entre ellos, uno que se llevará a cabo en Chiapas— sean verdaderos espacios de escucha, más que de mero diálogo, para recabar información, experiencias y datos que permitan construir una iniciativa sólida.

“Es realmente que se lleven a cabo y sean foros con la apertura de escucha, más que del diálogo de escucha, para que derivado de esto se puedan tomar todo lo que en estos espacios se recabe de información, de experiencia, de datos, para poder construir una iniciativa que sea lo menos restrictiva posible”, detalló.

En los próximos meses se tendrá mayor claridad de qué ocurrirá en México con la regulación (o no) de las redes sociales o el uso de teléfonos celulares en las escuelas. Aunque no hay nada oficial presentado hasta el momento, el Gobierno Federal ha mostrado un interés real de atender este tema para evitar mayores riesgos tanto en las infancias como en las juventudes que tienen muy cerca cualquier dispositivo móvil, y con ello el acceso a prácticamente cualquier tipo de contenido.