Remesas

El Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana (UIA), a través de académicos versados en materia de evaluación de programas sociales y medición de pobreza, observa un nuevo patrón en las razones de la migración de México a Estados Unidos, el cual podría ser un factor que altere el flujo de recursos producto de las remesas que envían del extranjero los trabajadores migrantes.

De acuerdo con la economista Graciela Teruel, la migración de México a Estados Unidos ya no sólo obedece a razones económicas sino también a familiares, y esa modificación puede influir en el flujo de dinero.

Expuso que lejos de sostener que la migración tiene un efecto perverso en el país receptor, lo que hay que analizar es el efecto positivo del trabajo de los migrantes en Estados Unidos y cómo se modificaron los patrones.

El migrante que se fue hace años ahora está llevando o ha llevado a su hermano o a sus padres y eso implica que deje de enviar recursos a México.

Uno de los argumentos negativos sobre la migración, es que los migrantes desplazan a los nativos de los empleos y fuerzan la reducción salarial, pero estudios de instituciones financieras han explicado que por la diferencia en la calificación de la mano de obra entre migrantes y nativos, aquéllos no desplazan a éstos.

Otro de los beneficios que reciben los países receptores es que emplean a la migración para resolver o mitigar el problema de seguridad social, en caso de que tengan un porcentaje alto de personas en edad de recibir pensión.

Muchas veces el impuesto del migrante para el país receptor es neto, porque no goza de ninguna prestación social; ese es un beneficio que ayuda en el crecimiento del país y es algo del que pocas veces se habla, de acuerdo con esta ponencia.

Fuera de toda consideración técnica sobre efectos y defectos de las remesas, lo cierto es que el Gobierno Federal debe junto con los sectores productivos incentivar la creación de empleos, y aunque en la entrega anterior se aludió el mismo tema, es necesario insistir en esta urgencia, pues en ella radica una de las principales causas de la actual inseguridad que enfrenta el país. No hay expectativas, pero todavía más, en este escenario los más afectados resultan ser los jóvenes que prefieren la delincuencia que sumarse a los grandes conglomerados que son explotados con sueldos ínfimos y jornadas extenuantes.