Tras dos meses de la primera denuncia hecha por esta casa editorial y luego de un asalto perpetrado a mano armada, donde un policía resultó herido, la caseta de cobro del centro turístico Miradores del Cañón del Sumidero continúa sin la debida vigilancia, incluso han dejado de cobrar la entrada al lugar, por temor a ser asaltados nuevamente.
Los diferentes trabajadores de las oficinas centrales de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), ya no acuden con el mismo ímpetu de antes a sus diferentes áreas de trabajo, esto debido al contexto de inseguridad que les genera la presencia de paracaidistas asentados en siete colonias irregulares.
Por su propia seguridad y a falta de elementos de Seguridad Pública, se ha decidido dejar de cobrar la cuota de ingreso al Parque, porque creen que solamente así evitarían otra situación vandálica.
De hecho, cada persona que acude a visitar el área natural es aconsejada por el personal del sitio de que no visite el primer mirador, La Ceiba, debido a la probable presencia de personas ajenas al personal del Conanp y así evite experimentar algún episodio desafortunado.
También, hace unos días, maquinara pesada se encontraba haciendo trabajos de limpia en uno de los asentamientos irregulares, suceso que llamó la atención del personal, ya que el arrendamiento de este tipo de equipo es monetariamente elevado.
Algunas casas de estos invasores dejaron de ser de madera y plástico, para pasar a ser hogares construidos de block y otros materiales resistentes. Además, recientemente se ha creado un templo a escasos metros de las oficinas operativas.
Se ha comenzado también la construcción de una pared de concreto colindante con una de las mallas limítrofes de la Conanp. Dichos actos hacen suponer a los trabajadores que los nuevos huéspedes no se moverán de las 30 hectáreas que han invadido al Cañón del Sumidero.
En un recorrido realizado por este reportero sobre la zona del primer mirador, de los cuatro que integran esta área natural, se puede apreciar en él la destrucción de dos comedores de cemento, el desprendimiento de anuncios informativos y paredes pintadas con grafitis.
Actos presuntamente realizados por algunas de las personas que habitan estas colonias irregulares, de quienes es común ver sentados a la orilla de la carretera, haciendo proclive un hecho desafortunado.
Y es que estas casas de madera ya se encuentran a escasos 50 metros de distancia de la carpeta de asfalto del Parque Nacional.












