Los efectos de la llamada canícula, que generalmente ocurre entre julio y agosto, empiezan a dejarse sentir en la costa chiapaneca.
En esta última semana, la ausencia de lluvias, la sequía, los días muy soleados y las altas temperaturas confirman que este fenómeno podría ser de mucha mayor intensidad que en otros años, ya que este varía según la región y las condiciones meteorológicas, así como por los sistemas de ciclones, ondas tropicales y tormentas convectivas que favorecen la presencia de lluvias.
La palabra canícula deriva de la palabra “canes”, que significa “perros”, y su alusión al fenómeno de calor abrasivo tiene una base astronómica, ya que se refiere a la constelación del Can Mayor (Canícula) y su estrella Sirio “La Abrasadora”, cuya primera aparición en el horizonte coincidía con el fenómeno de calor excesivo.
En el campo
Para los campesinos, señala el dirigente de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Indalecio Flores Bamaca, este es un tema de preocupación no solo por las cosechas que podrían verse afectadas, aunque reconoce que las lluvias que han caído en las últimas semanas mantendrán la humedad en los suelos, lo que podría mitigar afectaciones. Señala además que para los campesinos la ausencia de lluvias y el calor excesivo provocan problemas de salud en la población, sobre todo en los niños y adultos mayores.
Los pronósticos del Sistema Meteorológico Nacional (SMN) señalan a Chiapas y en particular a los municipios costeros, como zonas donde dicho efecto climático tendrá mayor presencia, con altas temperaturas que podrían llegar incluso cerca de los 40 grados Celsius.












