Réquiem a un personaje

La salida de quien fuera vocero en el gobierno anterior se traduce en aplausos para aquella gente que de cerca vio cómo un personaje con un poco de poder se convierte en amenaza para la sociedad, y algunos no se limitan a festejar la salida sino sugieren que ese personaje no debería irse tranquilo a casa, a gastarse lo que hizo con empresas outsourcing.

Uno de los hombres negros del anterior gobierno, de los que sin tapujos hicieron añicos a la libertad de expresión o a la información como bien común, no quería dejar el poder, quiso, se cuenta entre la gente cercana a él, seguir festejando a costa del pueblo, quería seguir jugando al mago de las empresas de subcontratación, esas que surgieron y desaparecieron de la noche a la mañana.

¿Por qué no quería irse del poder?, se han preguntado aquellos que vieron una historia digna de un cuento de hadas, donde el pobre se convierte en empoderado, sólo que aquí desde la truculencia, desde la manipulación, desde el amedrentamiento, y sugieren sobre él una exhaustiva investigación.

La opinión pública tiene en mente aquella empresa de outsourcing denunciada en el Distrito Federal en noviembre pasado por un empresario, harto, decía él, de que varias personas, entre ellas el personaje aquí aludido, se estuviesen beneficiando con los recursos del Impuesto Sobre la Renta de la nómina de los trabajadores al servicio del Gobierno, mismos que irían a parar a las cajas de una de esas empresas.

Era uno de los detalles sobre su actuar habitual.