La Asociación Mexicana de Transformación Rural y Urbana (Amextra), en el marco del Día de las Abejas reconoció el trabajo de comunidades indígenas de Los Altos de Chiapas en cuanto a la apicultura por su técnica ecológica y sustentable.
Amextra mencionó que la apicultura sólo busca la producción y sobreexplotación de las abejas, pero en el caso de las y los productores regionales se hace todo lo contrario, ya que ellos generan un ambiente equilibrado en donde las abejas puedan vivir en armonía; además, anualmente se hace una reforestación con especies florales, se cuidan las colmenas, el bienestar de las abejas, la comunidad y el ambiente.
Julio César, promotor regional de medio ambiente en Amextra, es apicultor en la región Los Altos, quien realiza actividades diversas en las comunidades como ecotecnias, lombricomposta, reforestación, etc.
El apicultuor indígena narró sobre la miel que se produce y el rol fundamental de las abejas dentro de la región en la que ha aprendido y enseñado a producir una miel que cumpla con todos los estándares de calidad, usando insumos permitidos dentro de normas ecológicas.
“Los apicultores mensualmente se les da un tema, por ejemplo: la calidad de la miel, cómo controlar ciertas plagas, la floración y todo eso. Después, se van haciendo diagnósticos y se va trabajando”, externó.
Explicó que la presencia de mujeres apiculturas aporta a la calidad de la miel, quienes se encargan de verificar varios parámetros como la humedad, el sabor, el olor y el HMF (hidroximetilfurfural).
En cuanto a la humedad, existen parámetros permitidos por las normas: “se encuentran entre el 17 y el 19.5 %”. Otros de los parámetros son el sabor y el olor.
“Una miel debe oler como a flores, como un dulce floral (…) -también- vas a sentir un sabor a flores, a dulce o agridulce, dependiendo de la sensibilidad de cada persona (…). No debe de tener sabores u olores raros”, dijo el apiculturor.
En la región Los Altos se produce miel del tipo agroecológica, básicamente igual que la miel orgánica; la única diferencia que existe entre ambas es el sello que las certifica. Esta certificación suele ser muy costosa para los productores, por ello no la pueden costear.
“Aquí estaríamos hablando de que es el mismo proceso, sólo que sin el sello. Nuestros productores manejan todo el proceso natural, cuidan el bienestar de las abejas, de los productores, del ambiente, de la comunidad, simplemente que las abejas vivan bien”, explicó.












