La comercialización ilegal de la fauna silvestre ha provocado que muchos ejemplares estén condenados a morir por el mal manejo que hace la población en estos animales, un claro ejemplo de la situación sucedió hace unas semanas, cuando fue llevado a las instalaciones del Zoológico “Miguel Álvarez del Toro”, ubicado en la capital de Chiapas, un puma, para que los especialistas trabajen en su recuperación, puntualizó Joe Miceli Hernández, coordinador estatal para el Mejoramiento del ZooMAT.
Entrevistado sobre el tema, explicó que el animal llegó desde Oaxaca. Fue maltratado en el momento de su captura y quedó en condiciones deplorables: tiene dos colmillos rotos y otros dientes afectados.
Por los daños que registró en su cuerpo, el ejemplar no podrá regresar a la vida silvestre, debido a que no puede cazar y estaría destinado a morir a mediano plazo.
De acuerdo con los especialistas, el puma llegó muy bajo de peso (apenas con 28 kilogramos) y antes de que puedan aplicar la anestesia para reparar sus dientes, tiene que estar en condiciones idóneas. En estos momentos está recibiendo antibióticos -por las heridas en la piel y cara-, vitaminas y está comiendo pollo crudo.
Por si no fuera suficiente, el ejemplar también llegó con estrés y no toleraba la presencia de las personas. Los pronósticos indican que llevará un promedio de dos meses recuperarlo al cien por ciento.
Es importante mencionar que el ZooMAT tiene en exhibición una pareja de pumas y el que llegó de Oaxaca no estará a la vista del público. Por los problemas que presentó se colocará en un anexo, rodeado de bosque, en una zona más tranquila y con una mejor calidad de vida.
“Al no poder ser liberado, va a quedarse en las instalaciones -del zoológico-, porque un puma sí requiere cuidados especiales y no cualquier UMA (Unidad para la Conservación, Manejo y Aprovechamiento) tiene los espacios adecuados para cuidarlo”, complementó.
Sin embargo, el coordinador estatal para el Mejoramiento del ZooMAT enfatizó en que esas son las consecuencias de que las personas manejen animales de forma inadecuada o los capturen para venderlos de forma ilegal.
Cuando se han reportado casos de avistamientos de ejemplares grandes, puntualizó, esas especies van de paso (en la mayoría de veces), y lo único que debe hacer la ciudadanía es un manejo correcto.
Lo que ocurre en algunas comunidades, opinó, es que los pobladores atrapan a los ejemplares de gran tamaño debido a que los consideran como de alto peligro, pero se olvidan que es la misma ciudadanía la que llega a invadir espacios naturales.
Finalmente, Miceli Hernández explicó que fue la delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en Oaxaca, la que hizo el decomiso del animal, sin embargo, al no tener las instalaciones para curarlo se tomó la decisión de mandarlo al ZooMAT.












