Rescatando a Alberto Cárdenas

"Al secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Alberto Cárdenas Jiménez, ""no le tiemblan las corvas ni la mano, ni se va a dejar presionar"" -dijo en entrevista- con respecto del conflicto pesquero que, tal vez por eso, lleva ya más de un mes. Desestimó la marcha que realizarán el 30 de enero los demandantes y, aseguró, es ""cíclica"" la presión de los productores. El secretario debería redimensionar esta pugna; si fuera un asunto normal, él no tendría que salir a dar explicaciones ni el presidente Felipe Calderón a proponer una solución.

En un conflicto sin importancia, como se entrevé de las palabras del secretario, el sector campesino no se sumaría con movilizaciones en 11 estados -incluida la toma de oficinas de la Sagarpa- a las demandas de pescadores y transportistas, todo con el mismo objetivo: la reducción del precio del diesel. Tampoco es normal que, de acuerdo con cifras de la industria, miles se queden sin trabajo por un paro en varias entidades. Menos que, pese a la minimización del paro por parte de autoridades, se registre un aumento en el precio final de los productos del mar, sea éste resultado de la especulación o del desabasto.

Hay razones para que Alberto Cárdenas sea reticente a demandas desproporcionadas en el marco de este paro, como ""un cambio de rumbo en la estrategia hacia el campo"" que suele incluir mayores subsidios y renegociación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, sobre todo si las demandas provienen de organizaciones ligadas a otros partidos políticos. Sin embargo, han sido la lentitud y el menosprecio de la propia secretaría que dirige las causas de que el conflicto sea ""capitalizado"". Mientras más tiempo transcurrió, más actores sociales y después políticos se fueron sumando a las demandas. Tiene sus consecuencias no tener ""temblor"" de mano ni ""dejarse presionar"".

Tan importante es el conflicto que sus consecuencias ya rebasaron el ámbito de acción de las secretarías de Estado dirigidas por Alberto Cárdenas primero y Agustín Carstens después.

zDe qué otra manera interpretar que -una vez más- el presidente Felipe Calderón ""salga al quite"" de un problema mal atendido por su equipo de trabajo? Ayer, en respuesta a las protestas de pescadores, transportistas y campesinos, el mandatario anunció la disminución de 75% en el incremento mensual al precio del diesel. Es decir, en realidad no es un recorte, sino un aumento más pequeno: de 25%.

El problema es que esta medida se asemeja al resto de los rescates presidenciales. Recordemos: en 2007 el precio de la tortilla sí se estabilizó después del pacto convocado por Calderón, pero un ano después el acuerdo para frenar la carestía en los productos básicos no sirvió siquiera a corto plazo. Luego, hace apenas unas semanas, mientras la clase política mexicana aplaudía el paquete de acciones contra la crisis económica mundial, los mercados simplemente desestimaron las medidas y se desplomaron; aquel fue el tercer programa que anunciaba el Presidente en persona como respuesta a la situación global.

""Caballo negro"", solían llamar a Alberto Cárdenas. Quizá porque, cuando anochece, no se ve. Es entendible por tanto que el Presidente acuda a su rescate; lamentablemente, lo hace con una estrategia que difícilmente a estas alturas apaciguará los ánimos de este movimiento. (El Universal)

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