Rescatar la capital

"Si alguna vez los augurios catastrofistas en torno a la ciudad de México parecieron una realidad inminente, tal ocasión sería hoy, después de una semana que expuso dos de las enormes vulnerabilidades que enfrenta la capital mexicana: suministro de agua y abastecimiento eléctrico.

La capital del país enfrenta ahora el efecto de dos golpes consecutivos. Primero fueron los vendavales que llevaron a cortes en la red de energía eléctrica en amplias zonas de la ciudad y que, de paso, subrayaron los problemas de la companía Luz y Fuerza del Centro, asolada ya por quejas de consumidores y la actitud arrogante de sus dirigentes y su sindicato.

Aún sin terminar de recuperarse de ese impacto, los habitantes de la ciudad de México enfrentan un problema en las redes de bombeo del río Cutzamala y, con ello, insuficiencias en el suministro de agua a muchas partes de las zonas más habitadas de la urbe. Un total de 4 millones de personas en 12 delegaciones se verán afectadas por esta situación durante el fin de semana.

Y si a ello agregamos problemas tanto de gobernabilidad como de ley y orden, los augurios pesimistas no parecen descabellados.

Pero sería francamente inútil culpar al gobierno federal o al gobierno capitalino de problemas acumulados a lo largo de anos, si no es que de décadas.

Lo que debería ocurrir, sin embargo, sería una combinación de ambos niveles de gobierno para resolver los problemas de una ciudad cada vez más congestionada y, en opinión de algunos, al borde de un colapso.

Hablamos de hecho de un centro urbano que, amén de ser uno de los mayores del mundo, es también el eje económico, político y social del país, y con todos sus problemas y a pesar de ellos, también el corazón y el alma de una nación.

En ese marco, pues, no es el momento para un festival de rejuegos politiqueros en el que uno trate de obligar al otro a ""reconocerlo"" y el otro quiera construir futuros políticos con base en choques artificiales.

Es el momento de iniciar con urgencia trabajos para resolver la problemática de la ciudad de México y su zona conurbada.

La que fuera Gran Tenochtitlán y Ciudad de los Palacios es afectada de por sí por una delincuencia casi imparable, por una economía paralela que compite con el comercio formal, y aunque paga ""renta de piso"" a autoridades corruptas, no aporta nada al erario público, municipal o federal, y sí es en cambio una carga para los demás.

De hecho, la ciudad no enfrenta un desastre total gracias en parte a obras realizadas o iniciadas hace 30 anos, aun a pesar de una fiebre de construcción que promete aumentar la densidad de población en áreas ahora afectadas por problemas de agua y electricidad, y porque sus habitantes han aprendido a vivir con un dejo de tolerancia y sentido común que permiten sobrellevar lo que cada vez más parece una cadena de penurias.

Lo cierto en todo caso es que la ciudad de México es vital para el país, por más que muchos quisieran olvidarlo. Pero también puede ser una carga que succione energía y recursos, a menos que una creciente colección de problemas sea atendida y resuelta lo mejor posible.

Pero ese trabajo demandará colaboración y, otra vez, que los políticos pongan de lado sus intereses partidistas para resolver los problemas de sus gobernados.

Es tiempo, pues, de más trabajo y menos discursos. (El Universal)

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