En búsqueda de la soberanía agroecológica y como una forma de preservar las semillas nativas, la Red Chiapaneca de Huertos Educativos posee una comisión encargada de resguardar estos objetos bajo el proyecto la Casa de semillas, explicó el docente de educación primaria e integrante de la Red, Hugo Sánchez López.
Externó que uno de los objetivos es detener la compra de semillas en veterinarias y en tiendas específicas de semillas, pues sostuvo que “pueden ser manipuladas genéticamente porque vienen tratadas con agrotóxicos y son variedades que si las usamos estamos condenando a las variedades criollas o locales a su desaparición”.
En la Casa de semillas, dijo, “tratamos de resguardar las semillas locales y de la región en la que trabajemos; regularmente en los encuentros comunitarios hacemos el intercambio y vamos guardándolas para la Casa”.
Las criollas son las semillas cuidadas y mejoradas bajo el dominio de las comunidades tradicionales. Con sabiduría los campesinos y campesinas, en diferentes partes del mundo, resisten al paquete tecnológico de los agroquímicos y a las semillas transgénicas.
Sánchez López resaltó que se busca conservar y distribuir las especies nativas con el agregado del aprendizaje y la especialización, pues bajo la experiencia, han aprendido los tipos de familias que hay, los cuidados y la “información es relevante para esa semilla”.
En esta Casa de las semillas se trabaja a la par de la instalación de huertos escolares y comunitarios, un recurso educativo lleno de aprendizajes significativos y vivenciales, que permite a las personas conocer el origen de los alimentos de su dieta diaria, además los procesos asociados a su producción, distribución y consumo.
La Red Chiapaneca de Huertos Educativos, destaca el docente, se formó entre los años 2017 y 2018, la cual se trata de una red horizontal y abierta donde se trabaja mediante encuentros bimestrales, con una injerencia promedio de 100 personas, entre estudiantes, padres de familia, docentes.












