Resguardan colecciones óseas de poblaciones antiguas

Resguardan colecciones óseas de poblaciones antiguas

El Laboratorio de Osteología de la Escuela de Arqueología de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach) cuenta con varias colecciones de restos óseos, que sirven para la investigación de poblaciones prehispánicas por parte de investigadores y estudiantes.

Actualmente tienen en resguardo tres colecciones, una de ellas con aproximadamente 56 individuos del sitio “Loma Zorrillo”, ubicado los Altos Tributarios en el municipio de La Trinitaria y forma parte de una investigación mayor que va concluir en una tesis de doctorado.

En entrevista para Cuarto Poder, la Antropóloga Física, María Eugenia Balderas Correa, explicó que dentro del laboratorio se cuenta con osarios, huesos que fueron enterrados, mismos que están en proceso de análisis y de donde saldrán varias tesis y servicios sociales dentro de la comunidad estudiantil, bajo la tutela de algún docente investigador.

Asimismo, la docente de la Escuela de Arqueología destacó el proyecto de un esqueleto que están formando, reconstruyendo la osamenta de un individuo, perteneciente a los trabajos que se han realizado en “La Providencia”, en el municipio de Berriozábal.

Externó que este espacio busca ser una unidad de apoyo para la docencia e investigación, tratando de ayudar a explicar la diversidad y variabilidad de las poblaciones humanas que tuvieron asentamiento en zonas arqueológicas de Chiapas, con los restos óseos que se recuperan en las excavaciones.

Además, son un apoyo directo a la asignaturas de Antropología Física y Técnicas de Excavación, ya que los alumnos en sus trabajos de campo se enfrentan a situaciones en donde tienen que recuperar este tipo de materiales y conocer cómo se conforma un esqueleto humano.

Agregó que el Laboratorio de Osteología ha sido muy importante dentro de la oferta educativa, ya que ha fungido como un enlace para la impartición de algunos talleres que refuerzan los conocimientos de los estudiantes de arqueología, como por ejemplo en materia de Tafonomía.

Indicó que uno de los objetivos a largo plazo sería el poder incrementar las colecciones, para tener un mayor acervo y contar con un catálogo, en donde en un futuro inmediato se puedan hacer análisis comparativos con poblaciones de otros sitios, derivado de que ya existen metodologías estandarizadas que se pueden aplicar a las colecciones en el rubro de la salud de las poblaciones antiguas, por citar un ejemplo.

Proyecto “Loma Zorrillo”

Dentro del trabajo que viene realizando la Antropóloga Física compartió que realiza una investigación para su doctorado y cuenta con resultados preliminares de restos óseos de excavaciones de Loma Zorrillo, que fueron sustraídos en 1999 y que fue un proyecto inicial del Departamento de Antropología de la Universidad de Pittsburgh, en colaboración con la Fundación Arqueológica “Nuevo Mundo”, y hasta hace 4 años se logró el permiso por parte del Consejo de Arqueología para trasladar los restos al Laboratorio de Osteología.

“Me interesé en el proyecto e iniciamos a realizar los análisis y lo que inicialmente eran 19 individuos depositados resultó que fueron 56, y fue posible identificarlos; hasta la fecha he analizado condiciones de salud y el tipo de prácticas funerarias que desarrollaban”, expresó.

Dentro de este contexto, contó que la salud de las muestras óseas era muy precaria, evaluando los indicadores de anemia que se observan en el cráneo, en la parte frontal y del techo, en donde se observó un pequeño puntilleo, indicador de que tenían una deficiencia nutricional de hierro.

Asimismo, apuntó que identificaron varias periostitis que sugieren que estos 56 individuos tuvieron algún tipo de infección, sin poder determinar qué agente la causó. Además de la pésima salud bucal que tuvieron, ya que se encontraron a sujetos de estas poblaciones antiguas con serias deficiencias dentro de su dentadura, con pérdidas de piezas a los 25 años de edad.

En cuanto a las prácticas funerarias reportó que dentro de este sitio existían tres tipos de entierros, en donde la mayor parte eran depositados en un gran Chultún, que es una cisterna cavada sobre caliza cuyo objetivo primeramente era captar lluvia, sin embargo, tras perder permeabilidad la gente les daba otros usos, como en este caso ser un depósito para muertos.

Expuso que lo que le llamó poderosamente la atención es que la mayoría de los que estaban enterrados en estos depósitos, eran hombres y no habían niños o mujeres. Igualmente, comentó que otro tipo de entierro son los que fueron excavados someramente y en donde se hallaron restos de mujeres. Finalmente, en otro sitio se encontraron huesos dentro de urnas funerarias en las que se encontraron restos de tres individuos, en donde había uno de mayor jerarquía.

Con respecto a la edad de su muerte, corresponde a datos reportados para otras poblaciones mayas, cuya esperanza de vida oscilaba entre los 25 y 35 años.