Resignifican, ahora es “Día contra la Gordofobia”

Según la UNAM, las mujeres son las que más sufren las consecuencias de la gordofobia. Diego Pérez / CP
Según la UNAM, las mujeres son las que más sufren las consecuencias de la gordofobia. Diego Pérez / CP

Activistas feministas resignificaron el Día Mundial contra la Obesidad como el “Día contra la Gordofobia”, con la intención de que la fecha se conmemore sin “patologizar” los cuerpos, las apariencias y las tallas, pues “tener un día contra la obesidad es gordofobia”.

En un pronunciamiento en conjunto, personas gordas, activistas antigordofobia de la neutralidad corporal y aliadas, se unieron bajo la reinvindicación de convertir esta fecha.

“Gordofobia es un sistema de creencias que jerarquiza y oprime a las corporalidades gordas de manera estructural. Discrimina, violenta, excluye y niega derechos humanos únicamente por habitar un cuerpo de mayor tamaño”, explicaron las feministas.

Este contexto tiene un impacto muy grande en la salud física y mental de las personas gordas, pues a esto se suman los tratos diferenciados en una consulta médica, “se niegan tratamientos, se dan diagnósticos y tratamientos erróneos que terminan comprometiendo la salud a largo plazo”.

Además, recordaron que el índice de masa corporal (IMC) fue inventado por Adolphe Quetelet, un matemático que buscaba las medidas perfectas para un hombre cis blanco, europeo y adulto, así que “el IMC es un indicador con un bagaje racista, clasista, androgenista, ciseexista y eugenésico”.

Sara y Braulio

Sara “N” es una adolescente de 12 años, quien a su corta edad sus amigos ya le rompieron el corazón. Siempre ha sido la “gordita buena onda”, pero un día, una persona muy querida por ella le dijo que no brincara o la tierra temblaría.

Un “inocente chiste” marcó tanto a esta adolescente, que su madre Yanet relató que su hija se negó a ir a la escuela durante dos días. Yanet decidió buscar ayuda psicológica, porque se dio cuenta de que el bombardeo mediático de mensajes gordofóbicos es un problema para la salud mental de Sara.

El caso de Braulio “N” no es aislado, tiene ocho años de edad y después del regreso a clases —tras la pandemia— comenzó a ser objeto de burlas entre sus primos, algunos adultos de su propia familia, y compañeros de la escuela.

Braulio dejó de llevar lonche a la escuela porque le da temor comer frente a otras personas, no usa pantalones cortos y cada vez que se ve al espejo “me dice que se odia, que odia su vida porque es feo”, dijo Citlali, su madre que actualmente está organizando pláticas con psicólogas en la escuela de Braulio, con el fin de que hablen con docentes y alumnos sobre la inclusión.

Postura de las expertas

Desde las películas o series, sobre todo internet, incluso en la literatura, las personas delgadas han sido representadas como el estereotipo de la belleza; por el contrario, las que tienen sobrepeso son mostradas como inferiores, menos atractivas, enfermas, e incluso con menor capacidad intelectual.

La Universidad Autónoma de México (UNAM) dijo que estos discursos establecidos por la sociedad han hecho creer que ciertos cuerpos no pueden existir, y en este caso, quienes sufren sobrepeso son el blanco constante de burlas o comentarios negativos.

“Se trata de una discriminación y violencia basada en un juicio de valor moral. A esto se le llama gordofobia”, señaló la máxima casa de estudios.

El año pasado la UNAM hizo una búsqueda en Google de chistes de personas con sobrepeso, la cual arrojó casi 20 millones de resultados en español y más de 120 millones en inglés.

En cuanto al tema médico, la reconocida nutrióloga Raquel Lobatón señaló que está documentado que los ciclos de ganancia y pérdida de peso, mejor conocidos como el factor del “yoyo”, son inevitables cuando haces una dieta, lo que deteriora aun más la salud que mantener un peso estable, aunque signifique que este sea alto por toda tu vida.

“Seguir patologizando a los cuerpos gordos no los vuelve más sanos, de hecho este estigma del paso deteriora la salud”, y es por ello que Lobatón explicó que las instituciones y personas que realizan campañas contra la obesidad —que no funcionan— deberían plantear otras formas de promover la salud.

No hay evidencias

Michael Gard y Jan Wright, autores del libro “La epidemia de la obesidad”, describieron algunas imprecisiones, distorsiones y generalizaciones por parte de la investigación científica en el tema de la obesidad; entre lo que no se ha podido demostrar, está el hecho de que una pérdida significativa de peso mejore el estado de salud.

La UNAM precisó sobre ello, puesto que no hay evidencia de que el sobrepeso sea un riesgo de mala salud o enfermedad, debido a que una persona con sobrepeso puede estar igual de sana o igual de enferma que una persona sin este.

A decir del 4 de marzo, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) emitió un mensaje para solicitar respeto a las personas de todas las corporalidades, a fin de que puedan vivir en igualdad y sin discriminación.

“La idea es cambiar todas esas realidades, reconocer que las corporalidades son válidas, que la etnicidad, la negritud, las discapacidades, las transexualidades, las intersexualidades, las tallas bajas y todos esos cuerpos no normativos representan una realidad social que siempre ha estado ahí, y que no merecen ser discriminadas”, destacó el Conapred.