“Secretaria viene de la palabra secretos, entonces tienen que ser muy discretas para un jefe, sobre todo a nivel político, guardar muchos secretos aunque sean personales, para dar confianza y poder sacarlo adelante de cualquier problema y mucho respeto para la esposa cuando llegue a ver al jefe”, son las bases para ser una excelente secretaria, de acuerdo a Blanca Irma Samayoa, quien durante 52 años ha dedicado su vida a este empleo.
Las secretarias son la esencia de las oficinas, se trata de una profesión que va en decremento en ocupación, respondiendo al avance tecnológico con la creación de oficinas virtuales, así como la contratación de técnicos y profesionistas con un perfil con bases en administración, contabilidad, finanzas y economía.
Mecanógrafa y taquígrafa
Doña Irma estudió esta profesión en la Academia Emilio Rabasa, “ahorita ya desapareció, ahí estudié mecanografía y taquimecanografía; también llevábamos clases de ortografía y principios de contabilidad, y nos recibíamos como secretarias ejecutivas”.
Describe que “en ese entonces también habían contadores privados, lo que ahorita son los contadores públicos, en escuelas como la Montiel y Prieto, otra de las escuelas que daban taquimecanografía. Mientras para los contadores estaba la Salazar Narváez, que también desapareció para formarse la Universidad Salazar”.
De acuerdo al Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), ser secretaria es una ocupación tradicionalmente femenina que no se ha movido en el tiempo, en buena medida por las tareas que implica su ejercicio, es decir, a labores que histo´ricamente han sido asignadas a las mujeres.
Estas tareas tienen que ver con el servicio para los otros y se enmarca dentro de las ocupaciones que se caracterizan por el servicio personal a terceros.
Sin embargo, la secretaria se mueve en el a´mbito pu´blico. Esto la coloca en un espacio de interaccio´n particular: el espacio donde se toman de decisiones, el espacio de poder que, en buena medida, corresponde al mundo masculino.
Guardadora de secretos
—¿Cuántos secretos se lleva usted?
—Quién sabe cuántos, pero todos me los llevo a la tumba.
Doña Blanca trabajó en la Secretaría de Educación durante 11 años y alega que no le gustó meterse en conflictos sindicales, “por eso me sacaron, a pesar de que era personal de base, porque no me presté a cosas sucias y esa es la mayor satisfacción que me llevo, poder caminar en la calle con la cabeza levantada”.
“Y me pasan a ver todavía en mi trabajo y se siente bonito, esa es una de las satisfacciones más grandes en toda la carrera profesional, porque he servido a la gente y no me he servido de ellas, y si se le puede ayudar a la gente, se le ayuda nunca esperando recibir nada, así se es un servidor público y para eso uno se alquila”, comentó.
En máquina de escribir
Doña Irma se dedica a esta profesión desde 1970 y describe su evolución: “las máquinas de escribir estaban antes de que yo naciera y con esas estudié y trabajé; con el paso del tiempo aparecen nuevos modelos: la Remington, luego la Olimpia y otras marcas; luego aparecieron las máquinas eléctricas que al momento ya están descontinuadas, por eso las máquinas eléctricas ya están paradas y quedaron obsoletas”.
“Por lo pronto, las que todavía sirven son las máquinas manuales y aún venden la cinta en las papelerías, pero la mayoría de las personas vienen más para la computadora, para unos es más fácil, pero para mí es un poquito más complicado, porque una coma son varias teclas”.
La taquigrafía o estenografía es todo aquel sistema de escritura rápido y conciso que permite transcribir un discurso a la misma velocidad a la que se habla.
La secretaria describe “el arte-ciencia de la taquigrafía” como la capacidad de sintetizar palabras para no escribirlas legibles, para ello se usan “ganchos, rayitas y palitos”.
“Aún lo escribo, pero ya muy lento, en mis tiempos de estudiante salí con 10 en taquigrafía y 9 en mecanografía, y ahora es al revés, pero aún lo sé, porque como decía mi abuela, lo que bien se aprende no se olvida, solo hace falta practicar un poco, incluso en algunos casos aún lo ejerzo”, añadió.
Actualmente Blanca trabaja en un escritorio a unas cuadras del Parque Central de Tuxtla Gutierrez, elabora oficios de abogados para nivel judicial o dirigidos incluso a presidentes o al gobernado, los cuales dicen son “un poco más difíciles, porque hay que saberse explicar bien, con todos los puntos, acentos y comas conforme a lo que realmente las personas quieren expresar”.
Su mayor satisfacción es “hacer un documento y que la gente se vaya satisfecha y que esté plasmado lo que la gente necesita para que se resuelvan sus problemas”.
Porque en este oficio lo que se trabaja “es el cerebro, para la redacción se ejercita la mente, porque vienen muchos problemas diferentes y eso es lo que más me agrada, que mi cabeza aún funciona para una buena redacción”, concluyó.












