A pesar de la existencia de leyes, regulaciones y normativas, estas “no han sido suficientes para poder conservar nuestros ecosistemas”, dijo la miembro de la organización no gubernamental The Nature Conservancy (TNC), Calina Zepeda, quien destacó que conservar es más barato y menos dañino que restaurar.
En la conferencia “Restaurar o conservar. Los costos del cambio de uso de suelo y la no aplicación de las políticas ambientales”, a través del Colegio de la Frontera Sur, la bióloga sostuvo que muchas de las áreas naturales que ya fueron dañadas aún pueden ser restauradas dependiendo de lo drástico de las modificaciones.
Las cuales, explicó, suelen ser originadas, principalmente, por el cambio de uso de suelo, dada la expansión y extensión de actividades antrópicas que generan impactos negativos en la biodiversidad y provisión de los servicios ecosistémicos.
La importancia de restaurar
Cuestionó “¿cuánto cuesta restaurar?”, respondiendo que al tratarse de un proceso caro y que requiere de esfuerzos capitales, humanos y de tiempo, “lo ideal es conservar, y si aún podemos preservar los recursos y seguirlos utilizando resulta más favorable”.
Pero arremetió que “ya queda poco que conservar y lo que persiste hay que priorizarlo”, no obstante, alegó que la restauración de los ecosistemas favorece la recuperación de aquellos que han sido degradados o destruidos y ayuda a conservar los que todavía siguen intactos.
“Creo que es necesario ir restaurando, a la par de ir creando conciencia y promoviendo la educación para que las personas puedan conocer los beneficios de nuestros ecosistemas”, sostuvo.
Destacó algunas buenas prácticas, como la construcción de casas habitaciones adaptadas a los ecosistemas, respetando la flora y fauna del lugar, sin embargo, que estas acciones cada vez son menos frecuentes en las comunidades cercanas a regiones naturales.












