"Eliminar un retén de Polhó es el nuevo argumento para supuestamente explicar la masacre de Acteal, o por lo menos, así lo quieren vender quienes están detrás del objetivo de involucrar al ex presidente de México, Ernesto Zedillo (1994-2000), a través de una demanda interpuesta en Estados Unidos, por un bufete de abogados estadounidenses con sede en Miami, Florida.
Ahora sacaron una especie de ""testigo protegido"", un supuesto ex agente de seguridad nacional mexicano, acusado de secuestro, quien en el pasado huyó del país, y ahora ofrece declarar contra el ex mandatario. Desde el sur, en el lugar en que sucedieron los hechos de los que todavía se conservan detalles en la memoria, en donde todavía están los actores protagónicos, resulta por demás absurdo el giro que pretenden darle al asunto con tal de sembrar la duda.
En Chiapas, todos quienes estuvieron al pendiente de lo que venía sucediendo en Chenalhó, saben quiénes son los involucrados en ese hecho repudiable. Desde el mínimo raciocinio es claro que el hecho fue causado por el desbordamiento de una serie de situaciones de tensión entre dos grupos indígenas enfrentados y que el de Acteal tenía regionalmente guías, tutores y portavoces muy comprometidos en los sucesos que pudieron haber ayudado a distensionar.
Esta gente que quiere llevarse por delante al ex mandatario es el último eslabón en una cadena de simulaciones y mentiras que se han ido entretejiendo en un caso que todavía ahora llena de horror, y por lo mismo es un hecho que merecería más respeto.
Culpar al ex presidente Ernesto Zedillo de haber fraguado, de que había una estrategia del Estado mexicano para perpetrar esa masacre -como han dicho algunos-, es un infundio, es de un proceder tan perverso como el mismo multihomicidio. Aquí saben todos los chiapanecos que ese hecho es responsabilidad exclusiva de los grupos regionales que se confrontaron, pero también, de quienes los alentaban y siguen alentado a mantener una postura de división, de ruptura con todo aquello que representa al gobierno, ahora se ha visto, del símbolo que sea.
Sin embargo, desde la perspectiva de quienes trabajaron en esa región de los Altos, como antes en la llamada Zona Norte con sus más de cien muertos, no queda claro el objetivo de este nuevo capítulo que se pretende escribir a 15 años de distancia y con intérpretes que jamás han pisado el lodo de Acteal.
"











