"Ser politólogo y florentino hace de Giovanni Sartori uno de los mayores teóricos políticos en activo. En vísperas de recibir el máximo galardón académico, un doctorado Honoris Causa de la UNAM, bromea sobre la medalla olímpica a la que se haría acreedor México, de poder concretar la reforma del Estado en un ano, como se pretende. Sólo que, desde su sabiduría, nos apunta que no ve condiciones para lograrlo.
El analista, de 83 anos, que ha estudiado desde Italia y Estados Unidos modelos de instituciones de gobierno, basa sus dudas respecto a la celeridad de la acción pretendida en México en la falta de cooperación entre poderes y fuerzas políticas.
No negar que la reforma del Estado mexicano es una necesidad insoslayable desde que se puso fin al sistema de partido hegemónico lo lleva a alertar acerca de que el riesgo persistente es la ingobernabilidad y la mala calidad de la representación política, que por cierto, senala, no es un problema exclusivo de México.
Para Sartori, las nuevas reformas de los últimos 30 anos en América Latina han sido siempre peores que las anteriores.
Tal vez Sartori atina al dudar de que se pueda realinear el sistema político mexicano en un ano, por las diferencias de fondo que polarizan a los partidos. Sin embargo, no nos queda más que hacer tal esfuerzo e intentar arrancarle al florentino las flores que ofreció mandar a los mexicanos, junto con la medalla olímpica, si lo lográbamos.
El propio ""ingeniero Sartori"" como se le describe por sus estudios del andamiaje de los regímenes políticos, da pistas en su visita a territorio nacional de las condiciones para que se avance en el régimen político mexicano: suprimir los monopolios que no garantizan la competencia política y económica; abrir la reelección de los legisladores -no del Presidente de la República-; aplastar la corrupción, y terminar con el vicio de los partidos minoritarios, frecuentemente instrumentos para chantajear al poder público.
La reforma electoral anunciada se alimentará con una amplia consulta pública, para cuya sola organización los plazos parecen muy limitados, sobre todo cuando hay mucha información sobre los modos, pero poco concreto acerca de lo medular de la tarea.
Es urgente pasar de la etapa de enunciación a la de la acción concreta para avanzar en los seis grandes temas que abordará la reforma: régimen del Estado y gobierno; democracia y sistema electoral; federalismo; reforma del Poder Judicial; reforma hacendaria, y garantías sociales.
Hay que establecer ya la ruta crítica de negociaciones y acuerdos que cumplir. Será una carrera difícil, pero los mexicanos somos buenos marchistas; hay que arrancar ya porque lo indeseable será simular una reforma.
El país ya no lo resistiría, como lo sugiere una de las más dramáticas observaciones del analista político italiano, quien al seguir la tradición de su paisano Maquiavelo, advierte que debemos cuidarnos de reeditar la larga tradición de vulnerabilidad que ha mostrado el Estado mexicano en momentos de cambio.
En descargo, reconoció también que México ha vivido en el presente una de las transiciones más democráticas de su historia. A esa madurez y aprendizaje nos atenemos. (El Universal)
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