De llegar a ser una realidad la construcción de la central hidroeléctrica Chicoasén II se generarían miles de empleos, derrama económica y se pondría a Chiapas como uno de los principales generadores de energía más importantes del país.
Esto lo manifestó el presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Chiapas (CCE), Arturo Marí Domínguez, después de que se diera a conocer en el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional, que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) pretende retomar el proyecto de dicha hidroeléctrica.
Trascendió en algunos medios que la CFE estableció la reactivación de este complejo para el 2024, pero sin especificar si esa fecha iniciará la construcción o sus operaciones, debido a que la prioridad será el desarrollo de otros proyectos.
El empresario dijo que haberla cancelado tuvo un impacto negativo drástico; los mismos prestadores de servicios de la región vieron afectados sus intereses y las proyecciones que habían hecho, incluso el movimiento de materiales.
Detenerla fue la peor decisión, aunque fue necesario porque los problemas sociales eran mayores, “pero reactivarla sería una señal muy clara de que vamos haciendo las cosas bien”.
Señaló que si se busca sacar a Chiapas de los últimos lugares de las tablas económicas del país, el estado tiene que implementar varias iniciativas, y afortunadamente el gobernador ha tomado acciones en muchos puntos.
Respecto a la cancelación de proyectos de gran envergadura por parte del Gobierno federal, como las Zonas Económicas Especiales, la presa Chicoasen II (en su momento), y ahora el retiro de los fondos públicos a la autopista San Cristóbal-Palenque, dijo que sin duda es preocupante.
Con decisiones así, consideró que se envían señales erróneas, cuando lo que se necesita son buenas noticias, aunque destacó que una ventaja es que la autopista de San Cristóbal se contemple construir con capital privado, y las Zonas Económicas Especiales se reformarán para otras actividades.
Sobre la presa Chicoasén II es importante recordar que se comenzó a edificar al norte de Tuxtla Gutiérrez, sobre el margen del río Grijalva, 8.5 kilómetros aguas abajo de Chicoasén I.
Se contemplaba que generaría 240 megawatts de energía e inundaría 180 hectáreas; con una inversión mayor a los cinco mil 500 millones de pesos, generando cuatro mil empleos.












