Retos

De acuerdo con estadísticas del Consejo Nacional de Población, ha bajado el número de mexicanos que cada año salen del país hacia Estados Unidos de 145 mil de 2005-2010, respecto al quinquenio 1995-1999, que reportó 240 mil salidas. Sin embargo, plantea que la reducción del flujo de población en edad laboral representa un desafío para la generación de empleos de calidad y de mejores condiciones de vida. En este mismo tenor, no sólo se trata de que ciudadanos de ambos sexos estén tomando la decisión de permanecer aquí, sino que muchos están regresando debido a una difícil situación allá.

Ello obliga al gobierno a reflexionar sobre qué hacer para que la masa de jóvenes que están tocando las puertas del mercado de trabajo encuentren las oportunidades que buscan.

También qué hacer para que más jóvenes ingresen y además permanezcan en las escuelas de niveles medio superior y superior, entre otros retos.

De acuerdo con la información del Censo de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, ahora se cuenta con un diagnóstico más preciso sobre fenómenos demográficos y su relación con el desarrollo económico y social del país, por lo que la nueva dinámica demográfica apunta hacia una estructura poblacional más urbana, menos joven, más educada y con tendencia a quedarse en su país.

La transición demográfica que se experimenta resulta tan desafiante como prometedora; lleva consigo el reto de aprovechar de manera cabal la capacidad productiva de la gente para lograr una economía más dinámica y una sociedad más justa, según se estima.

En materia de fecundidad, menciona que entre los años 2000 y 2010 la tasa de crecimiento anual de la población ascendió a 1.4 habitantes por cada 100, mientras que entre 1990 y 2000 este indicador se situaba en 1.9, lo que implica que el crecimiento de la población afortunadamente es cada vez menor.

La tasa global de fecundidad, es decir, el número de hijos por mujer, se redujo en 14.3 por ciento a lo largo de la década al pasar de 2.8 en el año 2000 a 2.4 el año pasado. Si bien México experimenta un descenso en las tasas de fecundidad, se deben redoblar esfuerzos para reducir aún más el número de embarazos en adolescentes, lo que se considera trascendental, pues una joven con uno o más hijos tiende a invertir menos en su capital humano, lo que repercute en su calidad de vida futura.