Originario de la comunidad Bautista Chico y actualmente viviendo en San Juan Chamula, el pintor Flavio López López -a través del discurso de sus obras- denuncia la violencia suscitada en los pueblos, expresa el dolor y el sufrimiento de familias víctimas de los conflictos territoriales y alza la voz para exigir alto a las masacres.
Anxel, nombre que utiliza para firmar sus piezas y que en tsotsil significa Ángel, dice que su trabajo cuenta con una producción variada enfocándose principalmente en la narrativa de la cosmovisión y la cultura de las comunidades, pero también expone la difícil realidad inicua que se vive dentro de ellas.
Conflictos
El artista concentrado en su faena y de mano precisa, platica que lamentablemente se ocultan muchas realidades que suceden en la zona Altos, y “actualmente en Chamula están pasando conflictos y enfrentamientos verdaderamente crueles”.
“Muchas familias tienen miedo; hay que hacer una reflexión como comunidad y preguntarnos por qué estamos pasando por esto, por lo tanto, el arte es mi herramienta para manifestar las injusticias sucedidas”, comenta.
Afirma que ha presenciado escenas iracundas que parten de los problemas territoriales entre la misma población indígena, y son “asuntos añejos que nos están destruyendo y dividiendo.
Se tiene que expresar al mundo lo que ocurre en la zona de las montañas”, declara.
Las obras narrativas de Flavio llevan una discusión pictórica plasmada, en las cuales el mensaje debe trasmitir sensaciones que involucren al espectador con la pieza.
El pintor afirma que muchas personas creen que en los pueblos todo es folclorizado, “cuando no es así”, y con sus efigies trata de dar a conocer la otra cara inhumana de las comunidades.
Es importante decir que el joven estudia el último semestre de la Licenciatura de Artes Visuales en la Unicach, pero pese a la contingencia las clases se suspendieron por lo que tuvo que regresar a Chamula y desde su taller ha recibido la educación en línea.
Refiere que se enfoca de lleno a la pintura y amplía sus conocimientos en el arte figurativo con técnicas tradicionales como el óleo, acuarela, acrílico, grabado, entre otras.
Su convoy de ideas propias y el calambre de pintar lo han llevado a impartir algunos talleres en Pantelhó, Aldama, San Cristóbal y Tuxtla.
En 2019 fue invitado a la Ciudad de México para exponer sus series en el Museo de la Mujer.
Como parte de su gracia inventiva, tuvo el pundonor de elaborar un mural referente al obispo Samuel Ruíz, en el museo Jtatik Samuel Ruíz en San Cristóbal.
“Últimamente he trabajado la técnica encáustica para involucrar materiales como la tierra, semillas, zacate y todo lo que la Madre Naturaleza nos pueda proporcionar con la finalidad de experimentar”, asevera el pintor que además tiene el camino claro, humildad, visión y profesionalismo.
Al ser cuestionado sobre el coronavirus, afirma que la introspección le ha servido para darse cuenta de todo lo que esta aconteciendo, cómo podría involucrar este sentir y concretarlo en su próxima pieza.
Aquí en Chiapas, “es necesario crear una institución que pudiera ofrecer oportunidades, ya que hay muchos jóvenes creadores que tiene talento pero falta el apoyo. Necesitamos promoción cultural y la colaboración de todos”, finaliza el artista de las montañas que captura sus raíces indígenas y la dolencia de las clases oprimidas.












