Reunión

"Problemas y objetivos futuros fueron analizados durante la conmemoración hemisférica del décimo aniversario de la Carta Democrática Interamericana en la que participaron cancilleres y representantes de los 32 países miembros de la Organización de Estados Americanos, en Chile.

Democracia, derechos humanos, analfabetismo, bajos niveles de desarrollo humano, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, así como amenazas a la estabilidad de los Estados como el narcotráfico y la delincuencia organizada, recibieron atención puntual.

En esta oportunidad se planteó como una meta aspiracional alcanzar la transición desde la democracia electoral a una participativa que otorgue estabilidad institucional. En este mismo riel, temas como la inclusión social y el fortalecimiento de la democracia en la región, también se abordaron.

De esta manera, se plantea necesario buscar en común herramientas para apoyar a países en la consolidación y transición progresiva y virtuosa desde una democracia puramente electoral a democracias de cada vez mayor calidad participativa y estabilidad institucional.

Los países en su reunión en Chile buscan reflexionar sobre el fortalecimiento y protección de la democracia en el continente y también los desafíos. Y aunque no se tocó el tema de los presidentes que ""no se quieren ir"" como Hugo Chávez y Evo Morales que han extendido su mala influencia y mal ejemplo a la Honduras del depuesto presidente Celaya, la reunión tiene más puntos positivos que negativos.

No obstante hay que reconocer que las críticas y paulatino retiro de apoyo de parte de Estados Unidos tienen fundamento en estos errores de la Organización de Estados Americanos, pero como se plantea, son más las virtudes que los vicios de origen en esta reunión.

La Carta Democrática Interamericana, de acuerdo con los participantes, es el principal instrumento regional para la gobernabilidad democrática y elemento central de la identidad como región. En cuanto al imperativo de la inclusión social, los Estados miembros coinciden en reafirmar que hoy sigue plenamente vigente lo indicado en la Carta de que la democracia y el desarrollo social son interdependientes y se refuerzan mutuamente.

Además, se evidenció en las intervenciones de varios Estados el convencimiento de que la democracia y la lucha contra la pobreza van unidas. En el debate hubo muchas voces que llamaron a un fortalecimiento de la participación de diversos grupos que no son siempre adecuadamente escuchados, como las mujeres, los jóvenes, los indígenas y los afrodescendientes.

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