El tzompantli localizado en 2012 al interior de una cueva en Frontera Comalapa, continúa revelando detalles sobre las prácticas ceremoniales de las antiguas comunidades mayas. De acuerdo con estudios realizados por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de los 165 cráneos identificados, 83 corresponden a mujeres y 79 a hombres, mientras que en tres casos no ha sido posible determinar el sexo debido al estado de fragmentación de los restos.
El arqueólogo Josuhé Lozada Toledo, investigador de la Dirección de Estudios Arqueológicos del INAH y comisionado al Centro INAH Chiapas, explicó que la identificación se realizó mediante el análisis de características craneales, debido a que no se conservaron huesos pélvicos, que son los principales indicadores para determinar el sexo biológico.
Entre los elementos identificados también destacan 15 cráneos de infantes, así como huellas de corte en los restos de tres personas.
Exposición al fuego
Además, los especialistas encontraron indicios de exposición al fuego tanto en los huesos como en la propia cueva, donde se observan rastros de hollín en la techumbre.
Estos hallazgos abren la posibilidad de que el lugar fuera utilizado como un espacio de peregrinaje, al que las comunidades cercanas acudían para realizar ceremonias y peticiones relacionadas con la lluvia u otras prácticas religiosas.
Sobre las edades de los individuos, detalló que predominan los adultos jóvenes de entre 25 y 35 años, aunque también se identificaron dos personas de entre 55 y 70 años, edades que superaban el promedio de vida estimado para la población maya durante el Posclásico Temprano, entre los años 900 y 1200 d.C.
Señaló que el tzompantli de Frontera Comalapa tiene características particulares y una temporalidad anterior a la de los grandes altares de cráneos construidos en ciudades del centro de México, como Tenochtitlán.
La cabeza
Asimismo, explicó que para diversas culturas mesoamericanas la cabeza era considerada una parte fundamental del cuerpo, pues albergaba el tonalli, una de las entidades anímicas que conformaban la esencia de las personas.
Desde esta perspectiva, la acumulación de cráneos pudo tener un significado relacionado con las ofrendas a las deidades dentro de espacios sagrados, como las cuevas.
Estudios
Otros rasgos identificados son el modelado cefálico, principalmente del tipo tabular erecto, una modificación realizada durante la infancia mediante la colocación de tablillas en la cabeza.
También se observó la ausencia de mandíbulas en la mayoría de los casos y el retiro de dientes de los maxilares superiores, características que, de acuerdo con los especialistas, podrían estar relacionadas con procesos ceremoniales de manipulación y reingreso de restos óseos.
Vestigios
Los 165 cráneos y 51 huesos largos se encuentran bajo resguardo en el Laboratorio de Antropología Física del Centro INAH Chiapas y presentan buenas condiciones de conservación.
Entre las piezas destaca el martillo de un sistema auditivo, un huesecillo de apenas ocho o nueve milímetros que pocas veces logra preservarse en contextos arqueológicos.












