La fuga masiva registrada en el albergue para migrantes ubicado en Berriozábal puso en evidencia las irregularidades y carencias que estas estancias presentan desde su inicio. Personal que labora en estos espacios expon, además de estos abusos, la falta de pago a este sector.
Su construcción “al vapor” y malos funcionarios han provocado que ambos albergues se encuentren a la deriva, sin rumbo y sin el mínimo conocimiento sobre el derecho migrante y laboral.
Además de mantener a sus trabajadores con la incertidumbre de un contrato laboral y la falta de pago de cuatro meses de salario.
Los migrantes que se arriesgaron a caminar con sus hijos por la carretera bajo el agobiante sol, revelaron el mal trato recibido por parte de la directora del albergue para niñas, niños y mujeres migrantes, a quien recordaron por el nombre de Lucía.
La migrante que se identificó como Yahaira expuso que la directora restringía las llamadas telefónicas, les evitaba realizar compras externas ante la falta de insumos y tener contacto con sus familiares que se encontraban en el albergue familiar, a un costado donde ellos permanecían.
No es la primera vez que la directora es señalada por ese tipo de trato, pues en meses pasados un medio de circulación nacional reveló el caso de un menor de edad que sufrió un percance en esas instalaciones y para evadir sus responsabilidades agilizó la salida del menor y su madre de ese albergue.
Otra de las irregularidades que más señalaron los migrantes es la falta de medicamentos para asistir a los extranjeros cuando presentan algún padecimiento; la denuncia hecha ayer por uno de los fugados fue clara, al revelar que solamente les dan paracetamol para aliviar desde un dolor de estómago hasta casos de infecciones fuertes, e incluso son los médicos quienes costean algunos insumos.
Un padre de familia que logró sacar a su esposa y a sus dos pequeñas hijas del albergue denunció que también el Instituto Nacional de Migración (INM) ha sido parte de una serie de violaciones a sus derechos. Este organismo promete otorgar permisos para que transiten libremente dentro del territorio nacional a cambio de ser trasladados a un albergue donde recibirán supuesta asistencia social; sin embargo, terminan siendo engañados.
Por ello, los migrantes y personal del lugar hacen un llamado a las autoridades para que tomen cartas en el asunto para evitar más abusos en estos espacios.












