Rezago social y pobreza afecta a mujeres rurales

Rezago social y pobreza afecta a mujeres rurales

Si bien es cierto que las mujeres rurales representan un factor clave para garantizar la producción agrícola que contribuye al crecimiento de la economía regional y local, también lo es que las desigualdades que enfrentan a sus pares varones les impide alcanzar estos objetivos, en lo que respecta a la posesión de la tierra.

En el país habitan 61.5 millones de mujeres; de estas, el 23 por ciento vive en localidades rurales, es decir, un poco más de 1 millón 400 mil; muchas de ellas son ejidatarias, comuneras, posesionarias o avecindadas. De acuerdo con el Registro Agrario Nacional (RAN), tienen en sus manos la propiedad social de la tierra el 27 por ciento de ellas.

En el caso de Chiapas, se estima que más del 20 por ciento del total de propietarios ejidatarios y comuneros en la entidad son mujeres, sin embargo, muchas no cuentan con la certeza jurídica, ya que carecen con la documentación que les acredite como legítimas propietarias. 

De igual forma, los conflictos de tipo social o religioso han agravado la situación de las mujeres rurales en el estado, fenómenos como el desplazamiento las obligan a abandonar sus tierras. 

En la escala global, las mujeres rurales representan una cuarta parte de la población mundial, a pesar de ello, de cada 10 propietarios de la tierra, dos son mujeres.

En el Día Internacional de las Mujeres Rurales, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), señala que si las mujeres de las zonas rurales tuvieran el mismo acceso que los hombres a los activos  agrícolas y a los mercados, se pudiera aumentar la producción agrícola y reducir el número de personas que padecen hambre entre 100 y 150 millones. 

De acuerdo con datos nacionales, seis de cada 10 mujeres rurales viven en pobreza, la expresión más lacerante de la desigualdad. En materia de educación, las mujeres rurales mayores de 15 años han estudiado en promedio sólo 6.6 años, cifra que a nivel nacional es de nueve años.

A pesar de esta marcada brecha de desigualdad que tiene las mujeres rurales con relación a sus pares hombres, son responsables del 50 por ciento de la producción de alimentos en México, aun y cuando sean o no titulares de la tierra.

A través de los programas gubernamentales se ha intentado reducir esa brecha que enfrentan las mujeres rurales en el país para incorporarlas a los programas prioritarios del campo. Uno de ellos es Producción para el Bienestar, el cual otorga apoyos directos a productoras de granos básicos y recientemente se ha llevado a cabo la incorporación de caña de azúcar para que tengan liquidez e inviertan en sus predios. Sin embargo para este programa en específico, tres de cada 10 beneficiarios son mujeres. 

En este año el programa a beneficiado a 668 mil 500 mujeres, con un total de 1 millón 800 mil hectáreas. 

Las mujeres rurales no solamente son parte fundamental del sostenimiento de la producción agrícola en Chiapas y en el país, también juegan un rol determinante en la preservación y mejoramiento de los cultivos, de generación en generación son las encargadas de la selección e intercambio de las semillas, algo determinante para el sustento del campo nacional. 

La necesidad de incluir la participación de las mujeres rurales en la producción agrícola, pero sobre todo el poder garantizar las mismas condiciones de igualdad y de oportunidades para ellas, representa uno de los grandes desafíos en Chiapas y en el país, con lo cual se pueda asegurar un mejor bienestar no sólo en el sector rural, sino en todo lo que es cadena de producción de alimentos en México.