Rezan por la integridad de los jóvenes y adolescentes

Rezan por la integridad de los jóvenes y adolescentes

En el marco de la Jornada mensual de Oración por la Paz en México, en esta ocasión la eucaristía fue ofrecida en distintas diócesis en solidaridad con los adolescentes y jóvenes reclutados por la delincuencia organizada, reveló el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, monseñor Fabio Martínez Castilla.

El arzobispo lamentó que muchos jóvenes y adolescentes en nuestra patria han sido seducidos por grupos delincuenciales para sumarlos al mundo criminal.

“Bien sabemos que esos grupos ven a nuestros jóvenes como presas fáciles, para deslumbrarlos con las promesas del dinero y comodidades fáciles de conseguir”, sostuvo.

Apuntó que esta es la “narcomentalidad” que se ha infiltrado como estilo de vida, es decir, “conseguir dinero rápido, fácil y de cualquier manera, sin el mínimo respeto a la dignidad humana”.

Martínez Castilla reconoció que son muchos los esfuerzos que como Iglesia y sociedad se tienen que hacer para sustraer a los jóvenes de estas trampas.

Además de la labor de las familias y los centros educativos, en la Arquidiócesis de Tuxtla consideran que los grupos juveniles son espacios necesarios y alternativos para evitar que los jóvenes caigan en las manos de la delincuencia. Destacando que la Dimensión de Adolescentes y Jóvenes (Dajat) tiene un proyecto centrado en valores humanos y cristianos.

Compromiso eclesial

Dijo que los obispos de México han hecho un compromiso de brindar a los adolescentes y jóvenes los medios formativos para que empleen de la mejor manera su vida. En este contexto, el Proyecto Global de Pastoral 2031-2033, sostiene:

“(…) queremos expresar nuestro compromiso con cercanía, confianza y diálogo mutuo para reconocerlos como protagonistas de una transformación social y sujetos de una nueva etapa en la evangelización en nuestras comunidades juveniles, desde un proyecto de vida, orientado hacia su propia santidad.

“Sabemos que muchos jóvenes de México expresan su respeto por los valores evangélicos y un gran deseo de conocer más profundamente a Cristo; que aprecian el acompañamiento cercano de sus pastores y que participan con alegría y un gran entusiasmo, pidiendo ser tomados en cuenta con responsabilidades dentro de la Iglesia”.