Rinden culto al patrono de las causas perdidas

Rinden culto al patrono de las causas perdidas

Risas, juegos mecánicos, familias completas como en día festivo; olor a carne asada, chicharrines, la venta de lo necesario para el culto: rosarios, escapularios y efigies del santo. Ropas humildes y otras que no lo son tanto.

La fiesta de la mano de la fe. El santoral católico como espacio de cohesión familiar y refrendo de los rituales de sacrificio individual y colectivo.

El trabajo esperado. La recuperación de la salud. La bonanza económica o la recuperación de la libertad.

En cada fiel que se postra frente a San Judas Tadeo, veladora en mano, hay una historia y una esperanza.

“Nadie como él para sacarme de los momentos de desgracia”, dice Cristina “N”, fiel al santo desde que su primera hija, hace cincuenta años, se recuperara de la viruela “por milagro de San Judas”.

En la peor de las circunstancias, en el momento de mayor premura, el propio culto católico remite a San Judas “no es casualidad, porque el propio Cristo se le reveló a Santa Brígida y le dijo que cuando grande fuera la desgracia, buscara la intercesión de San Judas”, dice aleccionadora Carmen, quien nos platica que fue en agradecimiento al santo que se hizo rezadora para los momentos de dolor de las familias tuxtlecas.

El rostro de muchos feligreses, en el interior del templo, deja en claro el dolor que hasta ahí los ha llevado, sin embargo, muchas otras miradas lucen alegres, como en fiesta, continuando con este espíritu festivo a lo largo de toda la feria afuera del templo.

Los Manguitos, al Norte-Oriente de la capital chiapaneca, luce como en ninguna otra fecha del año. Muchas familias asoman a su puerta la mesita con frituras, postres y refrescos. Hasta pasada la medianoche el ambiente fue de fiesta para el barrio, y en algunos corazones, la flama de la esperanza de su santo, cobrará nueva vida.