El Centro Comunitario denominado Skolta’el Yu’un Jlumaltic (Servicio a Nuestro Pueblo) y la Fundación para el Desarrollo Humano y Comunitario (Syjac-Fundehco) rindieron un homenaje a la religiosa Josefina de la Torre Borbón, fallecida el 14 de enero, quien tuvo un trabajo destacado en la atención a los refugiados guatemaltecos y indígenas evangélicos expulsados de Chamula, a finales del siglo pasado.
La ceremonia se llevó a cabo en la sede de ambas agrupaciones con la presencia de sus cenizas, que por voluntad propia serán colocadas este fin de semana en la capilla de San Miguel Arcángel, ubicada en el campamento “La Gloria”, situado en el municipio de La Trinitaria; mismo en el que se refugiaron los guatemaltecos que huyeron de la guerra en su país en 1980.
El acto de reconocimiento a De la Torre Borbón comenzó con una ceremonia tradicional tseltal del municipio de Tenejapa, y después de una misa celebrada por un sacerdote de la Diócesis de San Cristóbal, se develó una placa, puesto que a partir de ahora el edificio ubicado en la zona norte de la ciudad llevará su nombre.
Sabás Cruz García —colaborador de Syjac-Fundehco— dijo que la religiosa falleció en la Ciudad de México el pasado 14 de enero; mientras que “ayer viernes fueron traídas sus cenizas para que se le rindiera un homenaje, con la presencia de algunos de sus familiares”.
Recordó que De la Torre Borbón, quien nació en Aguascalientes el 7 de agosto de 1939, conformó en 1980 el Comité Cristiano de Solidaridad para la atención de refugiados guatemaltecos en el campamento “La Gloria”, de La Trinitaria; además de haber sido integrante del equipo fundador del Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de las Casas” (Frayba), que creó el entonces obispo Samuel Ruiz García, en 1989.
En 1993 —abundó— fue nombrada por Ruiz García para conformar el Equipo de Pastoral Ecuménica de la Diócesis de San Cristóbal, que posteriormente sería el Skolta’el Yu’un Jlumaltic, AC (Syjac), para atender a miles de tsotsiles evangélicos expulsados masivamente de Chamula.
También fue gestora y fundadora de Hábitat para la Humanidad México, en la que permaneció como asociada e integrante hasta su muerte, por lo que la agrupación destacó su gran labor.
A nombre de la Diócesis de San Cristóbal, la canciller María Reyes Arias Sarao señaló que la religiosa Josefina y el sacerdote Javier Ruiz, fallecido recientemente y quien también apoyó a los refugiados guatemaltecos y a las expulsados chamulas, “han sido grandes seres humanos”, por lo que agradeció “el servicio que prestaron”.
De acuerdo con sus datos biográficos, durante su labor de pastoral social en Chiapas, De la Torre Borbón asesoró, acompañó y apoyó a la Organización de Médicos Indígenas de los Altos de Chiapas (Omiech); fue iniciadora —junto con Salvador García— de la Red contra la Extrema Pobreza; colaboradora del Centro de Información y Análisis de Chiapas, además de que en la Diócesis de San Cristóbal apoyó en la edición y publicación de “El Caminante” y “Nuestra Palabra”.
Una vez que dejó Chiapas en 2002, realizó trabajos en la Montaña de Guerrero, en acompañamiento a la Pastoral Social de la Diócesis de Tlapa y el programa regional de Hábitat para la Humanidad México, en ese lugar; mientras que en Jalisco acompañó a población migrante huichol, fortaleciendo el comercio regional y la salud alternativa.
En los últimos años colaboraba en el Área de Pueblos Indígenas en la parroquia de la Sagrada Familia, en la Ciudad de México.
“Hasta el último momento, su entrega fue a Dios y a la gente”, afirmó Sabás Cruz García.












