El río Sabinal tiene una longitud aproximada de 13 mil 445.82 metros. Se denomina así por alojar a lo largo de su cauce una población importante de sabinos.
Ha estado ligado al desarrollo de Tuxtla Gutiérrez, pero de forma negativa, ya que, por la falta de planeación y la invasión del límite de la zona federal, sus afluentes han sido embovedados y contaminados.
Desde hace año y medio, por iniciativa de vecinos y de miembros de la sociedad civil, instituciones, asociaciones y cámaras empresariales, colectivos y otros activistas, se han organizado para realizar diversas acciones encaminadas a la revitalización del Sabinal, que se recuperen sus andadores como un espacio de esparcimiento, limpio y seguro.
Trabajo
Promueven principalmente que la ciudadanía se sume o se involucre de alguna forma en el proyecto, porque compete a todos garantizar la conservación de esta zona, de todos sus elementos, el agua, flora, fauna. Han realizado festivales, intervenciones tácticas con pintura, encuestas y más.
A estas acciones se han sumado políticos estatales y federales, que impulsan iniciativas para que el río sea declarado área natural protegida y que su fauna sea protegida con presupuesto federal.
Encharcamientos y desbordamientos
Durante décadas, la mayor parte de las y los tuxtlecos no han sido conscientes de evitar la contaminación de sus 21 afluentes y el mismo río que desemboca en el Grijalva, lo que poco a poco ha generado encharcamientos cada vez peores en varios puntos.
El cambio en el uso del suelo, construcciones de casas, reorientación del curso tanto de aguas superficiales como naturales, rellenos de cauces, etcétera, aunado a la falta de suficientes drenajes pluviales, ha provocado también el desbordamiento de los arroyos.
Especialistas en el tema han señalado precisamente que, ante la falta de drenes pluviales, cada calle y cada avenida pavimentada se convierten en nuevos afluentes, en más de 150 nuevos arroyos que van a dar sus aguas directamente al río Sabinal.
Sabinos ya no se regeneran
Daniel Pineda Vera, miembro del colectivo ciudadano por la biodiversidad Heliomaster, comentó que el problema de la flora se traduce en desbordamientos y escurrimientos excesivos que dan cada temporada de lluvias, afectando vialidades y algunas viviendas.
Dijo que gracias a los estudios del biólogo Guillermo Sánchez, saben que la población de árboles de sabino en el río enfrenta una extinción local, primero porque son muy viejos en su mayoría, ya que desde hace 30 años no se renuevan.
Si bien, algunos producen semillas viables que llegan a germinar, la modificación del cauce que promueve el crecimiento violento del río arrastra las plántulas, sumado a las acciones de desazolve que realizan las autoridades municipales que retira el sustrato natural y la vegetación de la cuenca.












