"Avisaín Alegría * CP. La red de telefonía celular se cayó. También se cayeron cinco damas que laboran en el piso 12 de la Torre Chiapas. Se les subió la presión. Es que el simulacro se tornó realidad. En realidad tembló. Aun así, muchos minimizaron el incidente. Unos entraron en pánico. Otros, lo tornaron relajo. Hace falta más cultura, dijo Protección Civil.
Con puntualidad inglesa sonaron las alarmas en la Torre Chiapas. A las 12:00 horas se oyeron, muy tenue, los sonidos que alertaban sobre el mega simulacro que iniciaba.
Los reporteros de TV Azteca que laboran en el piso 18, empezaron a descender con calma. ""No empujo, no corro, no grito"", se repetía una y otra vez Ileana Illarza, mientras seguía a su compañero Roque Mena Madrazo.
Iban en el piso 16 cuando el edificio se cimbró
-¡Está temblando de a de veras! -gritaron.
Aunque el simulacro se tornó realidad, los de abajo no se apuraban. Incluso en el piso 14 se quedaron tres personas que no quisieron salir. Estaban muy ocupadas con su trabajo pendiente.
La unidad 15 de ataque rápido de Bomberos llegó a las 12:07 horas a la Torre Chiapas. Los ""tragahumo"" instaron a los empleados reticentes a desalojar la Torre Chiapas. No lo hicieron.
Al cabo de 25 minutos se culminó el desalojo: tres mil personas, 20 pisos. Mucho tiempo. Lo ideal serían 10 minutos, reconoció Julio César Rincón Estrada, de Protección Civil del Estado. Lamentablemente muchos no le dieron la seriedad debida al simulacro. Tampoco a la realidad. No se dieron cita en los escasos puntos de reunión. Se fueron bajo los árboles. Unos incluso utilizaron los elevadores.
A las 11:45 horas, algunos se pasaron de vivos y quisieron huir del edificio, aprovechando la confusión. Se tomaron el día libre. Los policías privados quisieron impedir el paso en la pluma de entrada. Los agredieron verbalmente.
Al menos cinco damas que laboran en el piso 12, en el Instituto Estatal del Agua, se sintieron mal. Se desplomaron en el suelo, a la sombra de un árbol. Se les subió la presión: 150/100 marcó el aparato lector. No les dieron nada para calmarlas.
Cerca de allí, en la Escuela Primaria ""Jaime Torres Bodet"", más de seiscientos niños salieron a la cancha como parte del simulacro. Cuando se disponían a ingresar a las aulas, empezó a temblar. Regresaron a la cancha.
Diego, de 1º ""A"", lloraba pidiendo que llegara su mamá. Gregsalia gritaba ""¡vamos a morir""! Gildardo, de 3º ""C"" añadía ""es el fin del mundo"". Daniel, en tono de broma decía ""¡es la guerra de las galaxias! Estaban asustados, al ver el tablero y los árboles que se mecían.
Los padres de familia se lamentaban en sus casas por haber rechazado la invitación de los maestros para que se quedaran al simulacro.
Mientras se dirigía al salón del 1º ""B"", un padre se atrevió a dudar de la autoridad.
-Algo sabían de lo que iba a pasar. Qué casualidad que a la misma hora y casi de la misma intensidad, se produjo un sismo. Nos quieren engañar diciendo que el sismo no se pude predecir - agregó.
Y es que un sismo de 7.8 grados en la escala de Richter, sacudió al Distrito Federal, Tabasco, Veracruz, Oaxaca, Chiapas y Puebla. El epicentro fue en Ometepec, Guerrero. Pero hasta ahora, según dicen las autoridades, nadie puede predecir un sismo. La realidad parece decir lo contrario.
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