El pueblo zoque de Tuxtla Gutiérrez aguarda la Navidad guiado por la siembra de la milpita o Ceremonia ritual de la fertilidad, una práctica prehispánica que invoca la abundancia, la salud y el bienestar de este pueblo originario, asentado en esta región de Chiapas hace más de cinco mil años.
La espera del festejo del Belén Zoque de Tuxtla Gutiérrez, y el posterior ingreso del año nuevo, empezó con los rituales de la fertilidad, en donde «la casita de la siembra» es uno de los elementos fundamentales de la vida y la abundancia en la cosmovisión de los zoques.
Los hombres colocan mazorcas y velas sobre un petate, las cuales desgranan mientras les sirven pozol blanco; las mujeres ofrecen frijol y una variedad de verduras.
Después, los varones elaboran la «casita de la siembra», una estructura de varas de madera con techos, paredes y una puerta pequeña, a la que cubren con hojas de plátano secas.
En el centro, colocan una canoa llena de tierra y con una “Santa Cruz” en la cabecera del recipiente de madera, en donde las mujeres siembran maíz y verduras.
Al finalizar “la siembra” las mujeres son “fertilizadas” por el agua que los varones lanzan en forma de lluvia, ritual al techo y las paredes, que simboliza la fertilidad de honda raíz prehispánica.
La ceremonia se repite con los hombres que penetran en la casa, pero ahora son las mujeres las que arrojan el agua. Al salir se les sirve chocolate caliente, o una copita de licor tradicional.











