En los litorales de Chiapas, ambientalistas y autoridades han emprendido una lucha considerable para proteger a la tortuga marina del saqueo y robo de huevos en la zona Costa del estado, una actividad que amenaza seriamente a esta especie.
Roberto Flores Ramos, coordinador de zona del proyecto “Tortuga Marina en la entidad”, comentó que las actividades de conservación se intensifican de junio a diciembre, cuando las especies llegan a desovar. En promedio, cada año liberan al mar unas 300 mil crías; al cierre de 2019 liberaron 400 mil ejemplares, superando la meta establecida en el programa.
Las actividades de protección se llevan a cabo en la Costa con cuatro campamentos instalados (Puerto Arista, Boca del Cielo, Costa Azul y Barra Zacapulco), en ellos se realiza, en este inicio de año, la limpieza de los nidos de los corrales de incubación, es decir, se hace discernido de la arena y se recolectan los huevos que no eclosionaron en la temporada pasada.
El saqueo de huevo no solo implica un problema para la conservación de la tortuga marina, sino también un riesgo para quienes trabajan en su protección, pues muchas de las personas que los extraen son cazadores furtivos y comerciantes.
Para disminuir este problema se llevan a cabo recorridos con personal de la Fiscalía Ambiental y, si se encuentra una persona en flagrancia, se consigna con las autoridades.
La protección de las tortugas marinas en Chiapas tiene más de 30 años; los trabajos comenzaron en 1990 con la creación de un decreto que fue publicado el mismo año en el Diario Oficial de la Federación.
La Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn), detalla que en 29 años de esfuerzo coordinado (hasta el 2018), se protegieron más de 91 mil nidos, es decir, se incubaron nueve millones 176 mil 987 huevos y fueron liberadas al mar casi siete millones de crías.
Son tres tipos de tortugas que arriban a Chiapas para desovar: la Golfina (es la especie que más ejemplares de hembra trae), la Prieta y la Laúd; la Carey solo viene por alimento para continuar su viaje a donde pondrá sus huevos.
Como resultado de los recorridos de monitoreo para la colecta y reubicación de nidadas a los corrales de incubación, en el 2018 se colectaron un total de 7,711 nidos de todos los Centros para la Protección y Conservación de la Tortuga Marina (Puerto Arista, Boca del Cielo, Costa Azul y Barra Zacapulco), obteniendo 702,832 huevos de tortuga Golfina (Lepidochelys olivacea). “El total de crías liberadas de tortuga Golfina fue de 516,387”, detalla la dependencia.
Cuidarlas de la pesca incidental, de la alta contaminación o del turismo desordenado, a lo largo de 100 kilómetros, implica una labor considerable de las personas que están al frente de los proyectos, particularmente en los meses en que las tortugas llegan a desovar a las playas.
Del total de los huevos que ponen las miles de tortugas que arriban, el 20 por ciento es robado mediante la recolección furtiva; la mayor parte es resguardado en los campamentos para iniciar el proceso de incubación, cuya duración es de 45 días, posteriormente las tortugas emergen de la tierra y se prepara el siguiente paso: la liberación.
Flores Ramos dijo que a pesar de los obstáculos, han notado un incremento en el número de hembras que llegan a desovar a las playas locales, por lo que la conservación que se hace en Chiapas ha sido favorable y exitosa.
Otra de las formas de contribuir al cuidado de las tortugas, son las charlas ambientales que se brindan a pescadores o población regional, tomando en cuenta que en alta mar las tortugas quedan atrapadas en las redes de pesca y solo llegan a la playa a morir por el daño provocado en su anatomía.
Finalmente, para este año las personas que están al frente del proyecto confían en que puedan liberar más de 400 mil crías; para la implementación de esta estrategia estatal, la asignación de recursos no ha sido ningún problema.












