Hace algunos años circuló un video en redes sociales de un niño tsotsil habitante de la comunidad Chalam, municipio de Mitontic, interpretando con su violín el tema “Despacito”, del autor Luis Fonsi, en un evento que llamó la atención en su localidad por su gracia y la disciplina con su instrumento.
Romeo Pedro Rodríguez Rodríguez sabe más de 20 canciones y entre sus objetivos es ser mariachi; lamentablemente, la crisis económica que hay en su localidad lo ha pausado para perseguir ese sueño, sin embargo, continúa con la misma ilusión.
“La pobreza me ha impedido continuar con mis ensayos, por lo que he tratado de buscar y recibir alguna beca en cualquier escuela de música”, expresa.
“Algo que me ha motivado a seguir es que mis padres me impulsan y motivan para no rendirme y buscar diferentes acercamientos con la música”, cuenta.
Pedro es muy apacible ante la lente o las miradas, sin embargo, al momento de sujetar su violín la magia comienza a surgir. Sus manos se encarnan con las cuerdas y destella la sonoridad de su instrumento de orden italiano.
Al proceder de la entrevista, el niño interpreta “A mi manera”, interpretación conocida de Frank Sinatra; junto a él, sus padres y hermana relajadamente lo observan fluir. La alegría de su música envuelve su humilde casa.
En su pequeña silla de madera, vestido con su indumentaria de la región y su sombrero, expresa su talento a sus 14 años; su aprendizaje ha sido complicado, ya que no tiene algún maestro que lo instruya en los contrastes y técnicas, pero aun así sabe varias canciones.
Pedro destaca y reconoce que no se espanta al tocar frente a multitudes donde ha sido invitado, “al contrario, me gusta y es cuando mejor salen las melodías”.
Otra de las virtudes de este adolescente es su disciplina en la Escuela Secundaria Técnica No.96, donde además sus compañeros y amigos aprecian su perspicacia y el apoyo que les brinda para enseñar lo poco que sabe con su violín.
Por su parte, don Pedro recuerda que a su hijo lo llevaba a un coro de una iglesia ubicada en el municipio de Tenejapa donde estaba como oyente; “ahí comienza ese amor por la música y a prepararse de manera autodidacta aprendiendo partituras”.
Comenta que aunque algunas personas han desanimado a su hijo de alguna manera, tienen la esperanza de que consiga una beca para dedicarse de lleno a la música y nunca dejar su sueño.
“Quisiera representar a Chiapas y a México en un tiempo no muy lejano”, finaliza Pedro, que orgullosamente enaltece sus raíces indígenas.












