Con la llegada del Día de los Reyes Magos, el emblemático pan dulce conocido como Rosca de Reyes vuelve a tomar protagonismo en la capital chiapaneca y en diversas localidades de Chiapas, donde su producción y venta se intensifican entre el 1 y el 6 de enero, marcando una de las tradiciones más arraigadas en la cultura mexicana.
Símbolo
La Rosca de Reyes no es simplemente un producto de temporada. Su forma circular representa el amor infinito de Dios, mientras que las frutas cristalizadas que la adornan simbolizan las joyas de las coronas de los Reyes Magos.
En su interior se esconde una pequeña figura del Niño Jesús, y quien lo encuentra en su porción se compromete a organizar una fiesta con tamales y atole el 2 de febrero, Día de la Candelaria.
Esta tradición, heredada desde la Edad Media europea y adoptada en México desde la época colonial, ha trascendido generaciones para fortalecer la unidad familiar y comunitaria, reuniendo a seres queridos alrededor del pan y la celebración.
En Tuxtla Gutiérrez, las panaderías, pastelerías, mercados y vendedores ambulantes comercializan este producto.
A partir de los primeros días de enero, cientos de familias recorren al centro y zonas comerciales en busca de su rosca tradicional.
Costos
Los precios pueden variar según el tamaño, el sabor y el lugar de compra.
Las roscas envinadas en puestos callejeros se han cotizado entre 200 y 280 pesos, mientras que en algunas pastelerías especializadas el precio puede ir desde 250 hasta 450 pesos o más, dependiendo del número de porciones que cubran y la complejidad del pan.
Aunque la rosca tradicional es la más popular, con su masa ligeramente dulce decorada con frutas cristalizadas, las variantes actuales han ampliado la oferta: roscas tradicionales con frutas de acitrón, higo y durazno, con sabores rellenos o especiales, como nata, crema pastelera o chocolate.
Además de las opciones artesanales, como las famosas roscas horneadas en horno de leña que ofrecen sabor y textura distintivos en colonias como la Benito Juárez.
La venta se adapta a familias de diferentes tamaños, desde piezas pensadas para cuatro a seis personas hasta roscas más grandes que pueden compartirse con grupos numerosos durante las celebraciones familiares. La temporada de roscas no solo impulsa el comercio local, también refuerza los lazos sociales.
Panaderías tradicionales se convierten en puntos de encuentro, y la compra de la rosca suele ir acompañada de charlas, compras navideñas tardías y planes familiares para el 6 de enero.
La Rosca de Reyes representa un momento para reunir a la familia, compartir historias y reforzar la fe religiosa.












